sábado, 20 de noviembre de 2010

2050

Bajo las estrellas que alumbran el planeta muerto,

a escasos minutos de la luz del sol,
donde crecen pinos sintéticos
sobre un suelo de latas oxidadas;
allí he llorado.

Escondidos tras vuestros puros
olvidasteis la naturaleza.

!He aquí vuestro mundo sintético¡
Olvidado por la vida y conquistado por las máquinas.
Ya no "sois"
solo "existís".

!He aquí vuestro mudo sintético¡
Pero yo he emigrado,
he viajado a través del tiempo y la distancia,
he pasado por planetas de burguesía,
de maldad,
de hipocresía,
de opresión,
de injusticia;
pero por fin he llegado a mi planeta,
un planeta donde todo es naturaleza y amor.
Donde he olvidado vuestro asqueroso mundo.

En mi planeta hay grandes pinares y un gran lago,
y yo vivo allí,
con mi chica,
en una pequeña cabaña hecha de troncos.

2050.

Bajo las estrellas que alumbran el planeta;
allí he llorado.


En memoria de Iván Croissier
Relato enviado por su familia, para que
vean la luz los textos de Iván.

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MI MEJOR NEGOCIO

Esta historia sucedió, hace ya bastante tiempo, en un pueblito costero de la Isla Gran Canaria, perteneciente a un País llamado España.Fue una mañana, después de una noche con terribles tormentas, que apareció en la costa, un gran barco varado muy cerca de la playa. El barco, era un velero de lujo digno de ser admirado. Los vecinos del lugar, estaban acostumbrados a verlos pasar de lejos, pero no que estuviese varado uno justo enfrente del pueblo, pues este carecía de puerto donde poder atracar ninguna clase de embarcación. El vecino del pueblo que lo vio, llegó corriendo al único bar que había en la localidad, entro corriendo gritando.- Está ahí, en la playa, está varado pero no se ve a nadie .- ¿Qué es lo que está ahí?, pregunto el dueño del bar.- Un velero de esos de lujo, de los que siempre vemos de paso, pero que ninguno para.- Voy corriendo al Ayuntamiento, para avisar al Alcalde. El Alcalde, junto con sus convecinos, fue a la playa y observaron atentamente aquel velero que no se movía. Más de pronto, vieron que desde el barco, alguien manipulaba una barca pequeña provista de un motor, la cual deposito en el agua, arrancó el motor y de dirigió hacia la playa, donde se encontraban reunidos casi la totalidad de los vecinos del pueblo.Cuando el hombre de la barca paró el motor, se puso de pies, apareciendo un hombre alto, rubio, de pelo rizado, el cual dando un ágil salto aterrizó en la arena.- Buenos días, saludo con un castellano, algo deficiente en la pronunciación, con un deje del Norte de Europa. Mi nombre es Erick. Anoche durante la tormenta, se me rompió el motor del velero, viniendo por suerte a vararse enfrente de este pueblo. ¿Hay entre ustedes algún mecánico que pueda repararlo?- El Alcalde, lo saludo en nombre de todos sus convecinos. -Buenos días Mr.- Seria mejor que me acompañase al Ayuntamiento, tal vez allí podamos hablar con más tranquilidad. Ya en el Ayuntamiento, el Alcalde le informó, que allí tenían una persona que entendía de mecánica, pero que dudaba que tuviese la pieza que él necesitaba. El vecino que entendía de mecánica, confirmó que la pieza había que pedirla, y que tardaría cuando menos una semana en llegar.- Bien pídala, Yo esperaré en el pueblo hasta que llegue la pieza, ¿Dónde puedo encontrar un Hotel?- Mr. Erick, en este pueblo no tenemos hoteles, pero si usted me lo permite, puedo alojarlo en mí casa, le ofreció el Alcalde.Esa aburrida semana, Mr. Erick la pasó, paseando por los campos de alrededor admirando sus cultivos y dialogando con los lugareños. Cuando llegaba la noche, se acercaba al bar del pueblo bebiendo con todos los que allí se reunían, eso sí, pagando todas las consumiciones. Cuando alguno quería pagar alguna consumición, él les contestaba, que en su país, siempre pagaba el último en llegar al pueblo. Pensaba que de esa forma, les demostraba su gratitud, por la acogida que le habían dispensado todos los habitantes.Una noche, se desató una gran tormenta, la cual estuvo toda la noche descargando toda su furia sobre el pequeño pueblo. Durante todo el día, no vio a nadie, pensó que estarían en el campo arreglando los desperfectos que hubiese podido originar la tormenta.Por la noche, se acerco al bar como solía hacer a diario, pero aquella noche, todos estaban serios, nadie reía como otros días, y mucho menos cantaban. Intento invitar a unos tragos, pero a nadie le apetecía beber aquella noche, quiso saber que sucedía, pero nadie le dio razones, por ello cabizbajo y entristecido, por si era él causante de aquél cambio, se retiró a su habitación que ocupaba en casa del Sr. Alcalde.Al llegar a casa del Alcalde, este le preguntó.- Pronto se recoge usted hoy, Mr. Erick.- ¿Le puedo hacer una pregunta Alcalde?, pero quiero que me cuente usted la verdad, por dura que sea para mí.- Pues claro que si, Mr. Erick, aquí nadie le ha ocultado nada de lo que pasa en el pueblo, sabe usted ya de nuestras vidas tanto como nosotros.- Vera usted Alcalde, vengo del bar, y allí al contrario que otras noches en las cuales bebíamos, reíamos y cantábamos, hoy todo el mundo está triste, nadie bebe, ni ríen, ni cantan, lo que es peor, pienso que la presencia de mi persona no es grata, o he hecho o dicho algo que les incomoda, si es así, quiero saber que es ello, para poder remediarlo antes de marcharme de aquí.- Venga usted, Mr. Erick, siéntese cerca de mí, le voy a contar algo que usted no sabe de nosotros. En el pueblo, somos como una cooperativa mancomunal que no está declarada, pero que todo el mundo respeta, desde los más jóvenes, hasta los más mayores. La mancomunidad consiste, en que todo lo que sembramos, y recogemos lo repartimos a partes iguales, unos aportan las tierras donde sembramos, otros aportan sus trabajos, y todos los gastos que originan cosecha tras cosecha, los sufragamos entre todos, repartiéndonos a partes iguales las ganancias, lo que nos da para vivir dignamente todos los del pueblo. Dicho esto, le explico el porqué de esa seriedad que usted ha visto esta noche en el bar. Con la tormenta de anoche, hemos visto afectado todo el montaje que teníamos tanto de acumulación de aguas, como los elementos para su regadío. No contábamos con estos desperfectos, que pueden ascender a unos treinta millones de pesetas, por lo cual carecemos de tanto dinero. Así que si Dios no lo remedia, el próximo año no habrá cosecha y los conciudadanos del pueblo, se verán obligados a emigrar a las grandes ciudades en busca de trabajo. Eso es todo, así que usted no ha tenido nada que ver. Quede tranquilo, que el pueblo le sigue respetando de igual manera. No obstante, le pido disculpas en nombre de mi pueblo y en el mío propio, por haberle hecho sentir mal esta noche. Ahora, Mr. Erick, acépteme un vaso de vino, y disfrutemos de la velada.- Alcalde, le voy a pedir un favor, ¿puede usted prestarme mañana su coche?- Todo lo que hay en esta casa está a su disposición, bueno todo lo material, permítame que todo lo humano de esta casa, siga considerándolo patrimonio mío.- Por supuesto Alcalde, siempre respetare todo el patrimonio humano que Dios le ha concedido, así como a su misma persona.Por la mañana temprano, se desplazó a la ciudad con el coche del alcalde, entró en una entidad bancaria, después de identificarse, se reunió con el Director, el cual lo recibió muy complaciente.- Mr. Erick, es un placer para este humilde Director, contar con su presencia en esta sucursal bancaria, la cual está a su disposición para todo lo que usted necesite.- Sr. Director, necesito que transfiera de mi cuenta en Suiza a la cuenta que le voy a facilitar, la cantidad de treinta millones de pesetas, si puede ser, a la mayor brevedad posible.- Mr. Erick, lo tendrá usted disponible en el trascurso de la mañana.- Muchas gracias Sr. Director, daré buenas referencias suyas en el banco de Suiza, por su eficiencia y buen hacer, dicho esto estrechó la mano del Director y se marchó. Uno de los empleados preguntó al Director- ¿Quién es ese señor que ha estado aquí?- a lo cual el Director le respondió-- El mayor financiero que hay en Suiza.A los pocos días, el Velero estuvo reparado dispuesto para la navegación, se preparó una hermosa fiesta de despedida en el bar, a la cual asistieron los vecinos del pueblo, todos entre abrazos y despedidas, le agradecían a Mr. Erick, el favor que había hecho por el pueblo, a lo que siempre contestaba, que en su vida había pasado unos días tan agradables, como los que había pasado en su compañía.Al día siguiente por la mañana, el velero partió mar adentro, mientras los vecinos del pequeño pueblo lo veían, desde la playa, perderse en lontananza.Pasados varios años, en Suiza un hombre llamado Erick, estaba sentado en su despacho repasando con su secretario personal, lo mal que se encontraban todas sus finanzas. La bolsa se había desplomado, las acciones navieras se habían ido al garete, lo mismo sucedía con las de la construcción, y así encontraba malas noticias por donde quiera que le llegaran. Cerró su agenda diciendo a su secretario, la ruina es total, estoy en banca rota.- Bueno Erick, de peores hemos salido, sabes que siempre encontramos un resquicio por donde podemos empezar de nuevo.- No, ya no tengo fuerzas, me encuentro mayor y cansado. Con los cuatro cuartos que me quedan, me voy a hacer un viaje para olvidarme de todo. Te deseo que encuentres un trabajo mejor que el que yo te puedo ofrecer, has sido mi mano derecha durante muchos años, y mi fiel y leal amigo, siento no poder ofrecerte una suculenta cantidad de dinero para tu seguridad, pero la vida es así.Un día, en el pequeño pueblo da la Isla de Gran Canaria, paró una gua-gua. De ella bajó un hombre alto, rubio y de pelo rizado, al principio, las buenas gentes no lo reconocieron, pero una vez que uno de ellos lo recoció, la noticia corrió como la pólvora. Ha vuelto Mr. Erick, repetían por todas las calles, plazas y esquinas, pero ha llegado en gua-gua, ¿no es raro?El Alcalde, envió al municipal a buscarlo para que lo llevase al Ayuntamiento, donde él lo esperaba. El municipal, se dirigió al bar, donde encontró a Mr. Erick, dando buena cuenta de un vaso de vino. Una vez en el Ayuntamiento, después de un abrazo con el Alcalde como saludo, este le dijo, tenemos mucho de qué hablar. Mr. Erick, comenzó narrando al Alcalde, todo lo que le había acontecido allá en su Suiza natal, una vez que había concluido, le dijo:- Sr. alcalde, estoy en ruina total, si me da alojo por unos días, me gustaría quedarme para recordar tiempos pasados, que para mí fueron los mejores de mi vida, después seguiré mi rumbo.- El Alcalde, rascándose la cabeza le dijo.- Tiene usted mala memoria Mr. Erick, ¿no se acuerda del dinero que usted aporto a este pueblo para salir de la ruina? Nosotros no lo echamos en el olvido. En una cuenta bancaria tiene usted depositado todo lo que le ha correspondido a través de estos años como miembro de la mancomunidad. Recuerde que le dije, que cada uno aportaba lo que podía, pues bien, usted aporto el dinero suficiente para poder seguir adelante, haciéndose merecedor de ser un miembro más de la mancomunidad. No sé lo que usted necesitara, pero le puedo decir que en la ruina no está.- Mr. Erick se quedo mirando al Alcalde, se levanto dándole un fuerte abrazo. - Sr. alcalde en mi vida he tratado con los mayores financieros de medio mundo, he hecho muchos negocios con ellos, pero con usted he hecho el mejor negocio, sólo por treinta millones invertidos, gané los mejores amigos de mi vida.

Autor: Alberto López Yepes

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