sábado, 27 de noviembre de 2010

OTRA PERSPECTIVA

¿Por qué la moto y no el balón?¿por qué motocross?
Muchos me lo preguntan, cuando un sábado a las 12 de la noche dices que tienes que marcharte a casa mientras todos los demás jóvenes de mi edad se van de fiesta, ¿por qué te vas?. Mañana entreno o mañana tengo carrera ¿Y tú a qué juegas? . Yo juego con la moto. Lo que piensan de mi respuesta se ve en la cara de quien me pregunta. Muchos expresan admiración, otros se quedan sin entender nada, otros se ríen.
La moto es ese cacharro que todo el mundo utiliza alguna vez pero que en este deporte es tan dura y extenuante que te hace perder la conciencia, capaz de ponerte el corazón a 220 pulsaciones, capaz de hacerte vomitar sangre. Es un deporte tan gratificante como desesperante en el que hay que ser paciente y tener sangre fría. Un deporte que crea un estilo de vida, el deporte de más exigencia a ti mismo y más orgullo personal. Un deporte que te hace brillar, llegar a lo más alto a ti sólo, donde por mucho equipo que tengas no eres nadie si no eres bueno, si no tienes estilo, si no tienes raza, si no tienes valor. Un deporte donde hay que echarle mucho coraje, donde tienes que ser de otra pasta. El motocross no es un deporte cualquiera.
Casi nadie se levanta un domingo, lloviendo, con frío, a las 6 de la mañana para ir a una carrera a 400 km de casa, competir y volver por la tarde. Un deporte tan duro que las caídas son parte de tu oficio, donde las clavículas, muñecas, brazos y rodillas maltrechas son el pan de cada día.
Para ser piloto de motocross hay que sentir amor por el deporte, por la moto y tener capacidad para el sacrificio y el sufrimiento.
Es un sacrificio que a veces te lleva a tocar el cielo, que hace que él y tú aguantéis y aguantéis hasta el borde del infarto. En ese momento es cuanto tengo que pensar soy el mejor y lo voy a lograr, vamos, vamos!!.
Es un deporte donde se juntan muchos sentimientos. Emoción inigualable cuando ganas una carrera, cuando subes al primer cajón. Por otro lado, dolor cuando entrenas a 0º y vuelves a casa de noche congelado entero, o a 40º y sientes que no hay aire para respirar, cuando te vas a 1.000 km de casa para competir, cuando te caes, cuando te lesionas. En otros deportes una simple sobrecarga es un mes de baja, en motocross corres hasta con una luxación en el hombro pero nada te duele cuando la gente te grita, cuando das espectáculo, cuando te apoyan, cuando te caes y ves a la gente ponerse en pie y venir en tu ayuda, entonces, entonces te vuelves a levantar con más coraje que nadie.
Este deporte te hace crecer como persona, te hace vivir cada día con ilusión, cuando te montas en la moto te hace sentir orgulloso por todo el esfuerzo, por lo que eres capaz de hacer, porque eres de otra pasta, porque eres tu primer rival, porque eres... piloto de motocross. Te da igual el reconocimiento, la prensa, las medallas, el dinero. Tú, solo quieres un circuito, un par de amigos y la moto. El que no está dentro, no sabe lo que es, lo que se siente, lo que se sufre. Hay que tener mucho valor para vivir este deporte. Todo aquel que se sube a una moto, ya sea un aficionado o un profesional, merece toda mi admiración y reconocimiento. A veces me pregunto ¿valgo para esto? ¿es esto para mi? En ese momento me doy cuenta de quién vale y quién no, quién tira la toalla y se va a casa al sofá y quién sigue y sigue aunque su pulso diga para.
Para todos los que no nos rendimos un ole, ole y ole.

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