sábado, 18 de diciembre de 2010

ESPECIALMENTE DIFERENTE

Todos los bebés al nacer lloran y yo no lloré. Estaba feliz, no había hecho prácticamente ningún esfuerzo para salir al exterior. Las manos de un cirujano me tomaron con cuidado y mimo sacándome de ese lugar tan cómodo y acogedor donde había pasado mis primeros 9 meses. Después de ponerme guapa me instalaron junto a mi mamá. Ella estaba muy dormida, aún no me había visto ni tocado. Entre sueños la oía decir ¿está bien? ¿cómo está?. A mi me daban ganas de poder comunicarme con ella y tranquilizarla diciendo: sí, mamá, estoy muy bien. Pero ni podía, ni ella me oiría, todavía estaba bajo los efectos de la anestesia.
Según se iba presentando el resto de la familia ante mi, todos al ver mi cara, se ponían serios y más de uno no pudo contener su llanto. Pero ¿por qué lloran? No entendía nada. Yo estaba muy contenta ¿y ellos?. Cuando mi mamá despertó y me vio no lloró, se quedó mirándome fijamente, sin poder decir nada. Me besó las manos, las mejillas y me acurrucó contra su pecho con sus brazos.
Al poco tiempo ya era “la niña” de la familia, me hice con el cariño de todos, desde el más mayor al más pequeño. ¡Qué bien me sentía!.
Después llegó mi hermano que rápidamente se hizo mayor que yo. Siempre me ha cuidado, ha jugado conmigo y se ha convertido en mi protector desde que mi padre decidió que no volvería a verme. ¡Qué gran hermano tengo! Aunque a veces me hace rabiar o me regaña si me hago la sueca para no hacer algo.
Cada día aprendo cosas nuevas, algunas me cuesta aprenderlas pero también tengo mucha ayuda. Me siento feliz cuando me llevan en coche, me ponen música, vamos a ver sitios que no conozco y me cogen de la mano para evitar que tropiece. En mi último viaje he disfrutado como nunca. He hecho dos grandes amigos que me han contado historias, me han llevado cogida de su brazo a pasear frente al mar, me han enseñado paisajes y lugares preciosos, me han hecho reír muchas veces y me han cuidado como si fuera tan frágil como una figura de porcelana. Aunque no sé expresarme con claridad, sé que les he transmitido el gran cariño que les tengo y lo agradecida que estoy, tanto a él como a ella.
Oigo a mi mamá decir que, gracias a mi, ella es mejor persona, más comprensiva, tolerante, paciente, que yo le hago ver el valor de las pequeñas cosas como si fueran extraordinarias. Que soy, junto con mi hermano, el mejor regalo en su vida.
Todos los que me conocen me tratan con cariño, se preocupan de mi, me ayudan cuando algo se me resiste. Muchos dicen que soy deficiente y yo me pregunto, si he conseguido tanto amor de todos los que me rodean y ellos han descubierto una vida más gratificante gracias a mi ¿no creéis que lo que soy es "especialmente diferente"?
Dedicado a todas las personas especialmente diferentes.


Autora: Rocio

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