sábado, 5 de febrero de 2011

PLANTANDO SUEÑOS

Aquel día Lady Violet no había descansado. Ni siquiera cuando su caballo dio claros síntomas de no poder más y se desplomó medio muerto en el suelo. En aquel  momento Lady Violet vació el agua que transportaba en la boca de su animal, se aseguró de que se recuperaría y continuó su camino a pie.
Y diré a pie por no decir que corría.

A media tarde no pudo más y sus pobres pies mandaron una señal clara “nosotros no continuaremos” Y cuando cayó de rodillas al suelo, aún tuvo fuerzas para continuar a  gatas. Era de noche cuando el cansancio encontró al sueño, el sueño se alió con el desánimo y este llamó al único de la cruel alianza, que podría con aquella criatura de cabello blanco y piel de porcelana, que se medio-arrastraba por el polvoriento camino. Y el desfallecimiento, hizo que todos juntos descansaran hasta el amanecer. Cuando el sol estaba ya a punto de calentar y alentar su dolorido cuerpo, quiso el destino que pasara por allí un bastón blanco que guiaba a un anciano ciego. Este recorrió el bulto y encontró un cuerpo de mujer, acarició su cara y reconoció sus gestos y justo cuando se sorprendía de volver a verla, ella se despertaba y se sorprendía de tenerle a su lado de nuevo.
-          ¡Adán! ¡Qué bueno volver a verte! No puedo creer que me desmayara tan cerca del castillo.
-          No estás tan cerca Lady Violet, escuché un grito de llamada a media noche, de esos que no se escuchan con los oídos sino con el alma. Entonces supe que necesitabas un cuento y salí en tu busca.- La impaciencia que había viajado con la mujer la aguijoneó de nuevo en la tenacidad.
-          ¿Cómo me encontraste en la oscuridad de la noche?
-          Para mi la oscuridad es continua, el sol brilla en el corazón de la gente. Y el tuyo resplandecía con más intensidad que nunca.
-          Adán es maravilloso verte y escucharte de nuevo, pero tengo que irme.
-          ¿No crees que si nos hemos encontrado es porque uno de los dos necesita algo del otro? Tomémonos el tiempo de saber que es.
-          ¡Tiempo! Eso es lo que no tengo ahora.
-          ¿No quieres un cuento?
-          Tal vez si me lo contaras por el camino.
-          ¿Sabes lo que le pasó a una joven princesa?
-          ¿Qué le pasó?- Adán había sembrado la semilla de la curiosidad, esta había crecido rápido y al enredarse sobre la impaciencia, la hizo desaparecer. Y es que no hay mejor remedio para la impaciencia, que la curiosidad.
-          Que estaba paseando por el jardín, y  hallé a la princesa buscando algo entre los setos.
>> - Hola princesa. -Le saludé.
   >> - Hola Adán, estoy buscando una explicación que no encuentro ¿Recuerdas al príncipe que hace un tiempo saqué de la charca con un beso? Después de tanto tiempo de prometidos, ayer llegó el día de nuestro enlace,…, y no acudió.
     >> - ¿Recordaste darle amor cada día?
     >> - Si casi todos los días.
     >> - ¿Le demostraste tus virtudes en algún momento?
     >> - Si casi todos.
     >> - ¿Regalaste su cuerpo con abrazos, sus oídos con palabras y su mirada con sonrisas?
     >> - Por supuesto casi, casi todos los días.
     >> - Pues eso fue lo que pasó, que el juro casarse contigo, y casi, casi se casa.

-          ¿Por qué me cuentas esto?- preguntó Lady Violet, yo cuando hago algo le pongo los cinco sentidos y quizás ese es mi problema.
-          Lo se. Pero ¿te acuerdas de darte amor cada día? ¿De demostrarte tus virtudes en todo momento? ¿De regalarte el cuerpo con abrazos, los oídos con palabras y tu mirada con sonrisas?
-          Tal vez tengas razón y sea a ti a quien deba escuchar y no al rey. Recuerdas que yo siempre desee crear. Cree una nueva vida y eso se llevó parte de mi tiempo. Cree una forma de revivir la felicidad de la gente, y eso me llevó otra porción de mi tiempo. Cree un hogar y eso se llevó mi tiempo. Y cree, y cree y cada vez mas, y cada vez más. Ahora lo necesito todo, la vida, la felicidad de otros por que es parte de la mía, la de mi compañero porque es la mía misma,..., Pero no me queda tiempo para mí, es un caos.
-          Tu cuento hoy será el del creador de bosques.- Lady Violet y Adán a esas alturas habían dejado de caminar y se sentaron bajo un gran árbol.- El creador de bosques, es el cuento de un ayudante del Señor. Cuando el Señor estaba creando el mundo, después de seis días de duro trabajo se encontró cansado, y puestos a crear, creo el domingo y en él descansó. El caso es que cuando llegó el domingo, aquel hogar llamado mundo, no estaba totalmente terminado. El Señor, en su sillón de nubes, tranquilamente sentado mandó llamar a unos decoradores de mundos para poner en aquel lugar, algún detallito que otro. El caso es que el creador de bosques, empezó a trabajar con pulcritud y ahínco. Pasado el tiempo, y con toda una gran superficie de bosque fue a quejarse al señor.
>> - Señor no puedo más, tengo las manos destrozadas, no dejan de aparecer árboles. Antes cogía la azada, medía el árbol, calculaba ancho, y profundo del hueco y la situación estratégica, ponía tierra abono y agua, y me aseguraba que todo estuviera bien antes de darme por satisfecho y buscar otro árbol. Ahora no llego a estar seguro siquiera si los planto yo o se meten ellos solos en la tierra. No tengo tiempo y siento que descuido aquello que más me importa.
>> - Levántate y mira hacia atrás, esa tierra era un erial. El bosque que hay en él lo plantaste tú, siéntete satisfecho. Siéntete orgulloso. Pediste árboles y te dimos algunos árboles. Pediste más. Te dimos muchos y plantaste muchos. Pero tú no parecías estar satisfecho, así que te dimos todos. Te quitamos el agua, para ver si parabas y los regaste con tu sudor. Perdiste la azada y excavaste con tus manos.
>> - Estoy satisfecho pero,…, - Pensó cual era realmente el problema.- Ahora ya no se que hacer. No puedo más.
>> - Quizás te ha llegado el momento de sentarte y disfrutar de tu obra. Yo lo hice no es malo.
>> - Pero esto no es una obra. ¡Es un caos!
>> - Sal del bosque.- El creador de bosques caminó hasta salir del bosque y vio que tenía límites. Eso le llamó la atención, cuando estaba metido en el bosque no lo sabía siquiera.- Sube la montaña.- Sugirió el Señor. El creador de bosques subió la montaña y observando su bosque desde lejos, vio que tenía límites por todos lados. Por unos lados los árboles llegaban al mar y por otros aún quedaba tierra libre. Que tenía una forma concreta y no había ningún árbol dañado, pues todos habían sido plantados desde el amor de su corazón. Comprendió así la belleza de lo que había creado.- Ahora sube aquí, a mi lado.- El creador de bosques ascendió al lado del señor. Se encontró tranquilo y aliviado. La serenidad apaciguó la ansiedad que antes sintía.- Ahora estás tan lejos que no lo puedes ver, pero el bosque sigue ahí debajo.- El creador de bosques descansó en el arrullo del Señor y el Lunes siguiente continuó, más tranquilo y relajado, disfrutando con y de su creación.



         El ciego Adán esperó con paciencia a que Lady Violet meditara su respuesta. Y cuando ella estuvo segura de haber entendido la enseñanza del cuento dijo.
-          Comprendo, que en cada una de las personas que he podido influir con mis enseñanzas, hay un sueño que he plantado y crece en algún sitio. Que aunque a veces me parezca insuficiente el tiempo que dedico a cada uno de ellos, será suficiente si lo hago con amor. - Lady Violet respiró aliviada - He comprendido que si mi problema es el bosque, metiendome más en él no veré la solución sino el problema. Y si huyo lejos, aunque no lo vea, seguirá estando ahí. - Lady Violet se apaciguo como el creador de bosques junto al Señor - Lo que tengo que hacer es tomar cierta distancia, lo suficiente como para poder verlo en toda su dimensión y comprenderlo mejor. Eso lo entiendo pero,.., Pero ahora no puedo descansar, todo lo que he creado ahora me necesita más que nunca.
-          Tal vez tu domingo todavía no haya llegado. Observa que lado necesita menor atención y dedícasela a los que más te necesiten, sobre todo si lo que necesita más atención es parte de ti. Pero sin olvidar que los menos necesitados de atención, también forman parte de tu obra. Dedícalos tiempo y dedícate tiempo pero hazlo sabiendo que tu domingo llegará y que hasta el Señor descansó en él, sin sentirse culpable.



 Autora: Nuria L. Yágüez


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4 comentarios:

Inés Jiménez dijo...

Me ha encantado...Y me ha enseñado algo muy valioso...besos Nuria

luna dijo...

Como en casi todos tus cuentos también en éste encuentro una moraleja que me hace meditar. Me gusta tu imaginación. Enhorabuena.

Anónimo dijo...

El amigo sabe cuando se le necesita. Y es capaz de percibir ese mensaje del alma amiga que le requiere. Eso es lo que me parece transmites en esta historia. Abrazos amiga.

María H.M.Meneses dijo...

Fabuloso...,quién no ha pasado por ese tramo,cuando "dedicas tanto de tu tiempo",a tantas personas,labores,acciones,etc.y siempre parece poco...hasta que encuentras el punto de la consciencia y miras atrás,o desde arriba,para regocijarte en los resultados...entonces adquieres más nivel en tu valores personales...pero siempre llegará un domingo,para descansar-te.aprovécha-te.
GENIAL..!!maravillosa historia,espléndida enseñanza,felicidades,como siempre!!.(...dulce helado de limón)