sábado, 30 de abril de 2011

LOBO CON PIEL DE CORDERO

      La metáfora lanzó su fiero ataque mientras pensaba “nunca te recordarán por tu nombre .

Y  mientras la presa desaparecía entre sus garras pensaba “ya, pero siempre que te vean pensarán en mí.

El lector cerró el libro, meditó brevemente y así fue.



 Autora: Nuria L. Yágüez




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viernes, 29 de abril de 2011

COMPRO CORAZON POR 50 EUROS


A Ramón Andueza le dijeron en una revisión física de la empresa que no tenía corazón ni alma. Tal vez no debía de haber hablado tanto con la psicóloga, el caso es que esa idea le atormentaba.
Después de comer había empezado a nublarse el cielo. Unas hora más tarde había una gran sombra negra sobre su cabeza, y minutos más tarde se resquebrajó el cielo y cayeron gotas como puños que dibujaban redondeles negros en la acera. Parecía que no fuera a llover nunca más. Le gustaban las tormentas y esos cielos dramáticos. De pronto una ambulancia rompió la monotonía de la lluvia obsesa. Entonces se acordó del vagabundo que dormía en la esquina. Pensó que se estaría mojando y para desquitarse de aquella afirmación que repiqueteaba en sus oidos decidió ir a darle 50 euros para un hostal y tal vez un plato caliente.
Al llegar al portal vio que bajaban ríos de agua y pensó “coño me mojaré los zapatos de piel” así que se los quitó y los dejó escondidos bajo las escaleras. Caminó a paso rápido pero el fuerte viento le arrebataba el  paraguas y calado como iba, decidió cerrarlo. Aceleró el paso. Al llegar a la esquina vio como el vagabundo intentaba cruzar la calle.
-       Eh tú,…, ehhh ,…, vagabundo – gritó.
El miró a aquel tipo descalzo que corría hacia él, con un paraguas cerrado con la que estaba cayendo y calado hasta los huesos, increpándole a voz en grito. Se asustó y echó a correr. Ni el pudo ver el coche, ni el conductor pudo verle a él. Ramón solo escuchó un ruido sordo al chocar contra el coche y el sonido de su cabeza al rebotar contra la acera. El coche había parado pero como no pudo ver a nadie en la calle desierta aceleró y desapareció calle arriba.
Ramón no lo podía creer, sintió un calor que le inundaba el cuerpo ascendiéndole hasta la cabeza. La ira lo ocupó todo. Le empujó con el pincho de su paraguas
-       Eh tu,…, ehhh, vagabundo, -repitió mientras seguía empujándole.
-       Mierda no me lo puedo creer, - grito con furia sobre el repiqueteo de la lluvia en la acera.- Con lo que he pasado para demostrar que se equivocaban conmigo. Mierda.- volvió a repetir mientras le golpeaba con el paraguas. Y volvió a casa mientras rezongaba algo inteligible, a darse una ducha caliente no fuera a coger un resfriado.


Autora: Nuria L. Yágüez


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jueves, 28 de abril de 2011

ABRACADABRA

El mago movió las manos
¡Abracadabra!
y convirtió en poesía
una mezcla de palabras.

La bruja cerró el libro
impidiendo que fueran escuchadas.
Y las palabras perdieron frescura.
Otra manzana envenenada.



 
Autora: Nuria L. Yágüez



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miércoles, 27 de abril de 2011

EMPEZAR DE NUEVO, EMPEZAR DE CERO

He aprendido a olvidar tus palabras
a dejar entre renglones tus silencios
a arrinconar tus días de locura
a no aparecer en los buenos,
a no decir nunca lo que pienso
y no escuchar tus te quiero.
A no incluir tu nombre en mis frases,
a no decir si te echo de menos,
a no buscar en mis manos tus caricias,
y decirle no a tu recuerdo.

He olvidado tantas cosas,
que me siento orgullosa de mí,
ahora ya solo me queda un reto,
aprender de nuevo a vivir.






Autora: Nuria L. Yágüez



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martes, 26 de abril de 2011

ADORO EL SILENCIO

Adoro el silencio
- dijo -
y este murió en el estruendo
de unas simples palabras.
Desde ese día le busca,
pero no le encontrará
porque no sabe mantener la boca cerrada.



 Autora: Nuria L. Yágüez


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lunes, 25 de abril de 2011

PAZ ESPIRITUAL



      Un día colgaron un cartel a las puertas de una de las comunidades espirituales más importantes del lugar. En el mensaje se aseguraba, “si eres merecedor de entrar en esta comunidad hoy ganaras la paz espiritual y el descanso eterno.” Muchos fueron los que hicieron cola pero no todos los escogidos para entrar en la comunidad.
Llegado el momento un mendigo y un hombre adinerado llegaron a la vez a la puerta. El mendigo llamó primero.
-          Hola hermano- saludó el gran maestro al mendigo al abrir la puerta roja que daba paso al templo- ¿Qué bien has hecho en la tierra?
-          Más bien poco Maestro – dijo el mendigo- Nunca trabajé pues como soy un borracho nadie ha querido emplearme nunca, no cuidé a mis padres pues murieron jóvenes, no alimenté a mi mujer ni a mis hijos, pues nunca tuve. Eso si, el día que como,..., guardo algo de mi plato para este perro que me acompaña y que me deja arrimarme a él las noches de frio. En realidad no se hacer nada, por tanto nada hago, solo pido en la iglesia algunos días para tratar de comer.
-          Muy bien hijo, que gran corazón, veo que has sido merecedor de entrar a formar parte de los elegidos. Pasa y yo mismo lavaré tu cuerpo, curaré tus pies, agasajaré tu estómago y me encargaré de tu paz espiritual.

Después le llegó el turno al viejo adinerado, que viendo que ya estaba cerca el final de sus días, eso de ganarse la paz eterna empezaba a interesarle de una forma especial.
-          Hola hermano- saludó el maestro al adinerado anciano al abrir la gran puerta de madera labrada, que daba paso al templo- ¿Qué bien has hecho en la tierra?
-          Mucho maestro, mucho.- Empezó a relatar el anciano con ansia de enumerar tooodas las buenas acciones, que él consideraba había hecho en la tierra.- Empleé a dos personas para que cuidaran a mis padres cuando no lo pudieron hacer por si solos, no una señor, dije dos. Conservé la gran fortuna de mis padres dando trabajo a muchas personas del pueblo, para que no decayesen sus bienes. Cuando mis ropas pasaban de moda me aseguraban que se repartieran entre los pobres, así vestí de hombre a muchos humildes. Cada año me aseguraba de que un tanto por ciento de mis ganancias fueran entregadas a la iglesia, y cada día que iba a misa le daba unas cuantas monedas al mendigo que entró antes.
-          Lo siento hijo, pero todavía no eres merecedor de entrar en esta comunidad.
-          ¡¿Cómo?!- protestó enérgicamente el adinerado personaje. ¿De modo que yo que he cuidado de mis padres, alimentado al pueblo, vestí a pobres, lucré a la iglesia y di limosna al mendigo no puedo ganarme la paz eterna y ese mendigo que lo único que hizo fue dar huesos y pan duro a un perro, vas a tratarle como a un rey?
-          Si hermano, claro que si. Tú no te encargaste del cuidado de tus padres, no limpiaste sus cuerpos con tus manos cuando no pudieron hacerlo, tal y como ellos hicieron antes contigo.  Le diste trabajo a otros para que siguieran dando beneficio a la enorme fortuna de tus padres, con la cual te quedarás solo tú, pero que hoy sigue en el banco. Le diste la ropa que no querías a los pobres,..., pero nunca le comparte un abrigo al que pasaba frío. Le diste a la iglesia un tanto por ciento de lo que otros te hicieron ganar,..., pero nada tuyo. Y le diste al mendigo las sobras de tus sobras, pero nunca te preocupaste de que comiera caliente o durmiera en blando y bajo un techo. El sin embargo se quitó la comida de la boca para alimentar a un semejante,..., otro vagabundo. Si hermano, él hoy dormirá en mi propia cama y comerá mi pan, tú todavía puedes comprar tu paz espiritual y aprender que el dinero no hace más compasivo a nadie. Hasta el perro fue más humano que tú, pues le daba compañía y calor al mendigo, cuando ni en la calle lo hacía.



 Autora: Nuria L. Yágüez




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domingo, 24 de abril de 2011

TU MIRADA SALVÓ MI VIDA

Querida Sajani
Hoy he sentido muy dentro el bien que puede hacer una mirada. Hoy tu mirada me salvó la vida. Y no, no bromeo ni exagero. Tú me has mirado en silencio, sin decir una sola palabra y he comprendido la belleza de la vida.

Quiero escribirlo para que entiendas lo que pasó realmente anoche y porqué digo lo que digo. Yo vivía en Madrid una vida absurda, subordinada a un socio que me machacaba de una y mil formas, que tomaba malas decisiones en la empresa para tratar de que le vendiera mi parte. Al salir vivía con un marido que abusaba de mi porque él estaba siempre un peldaño mas arriba que yo, me ninguneaba, me ridiculizaba delante de todos y me maltrataba detrás. No hubo nunca un gesto agradable hacia mí. Fue una boda prácticamente concertada por nuestros padres y yo nunca pude ser feliz. Una sola relación tuvimos, que para mí fue como una violación. Y con tan mala suerte que me quedé embarazada. Mi hija de adolescente salió de casa y desapareció de mi vida.  No tengo amistades, no tengo prácticamente nadie con quien compartir y ninguna afición que me haga agradecer algún amanecer. Odio mi vida, odio esta vida, lo tengo todo y no quiero nada.
Como una vía de escape tomé un vuelo sin saber casi a donde iba. No sé que trataba de buscar en este país, donde nadie me entiende, y lógicamente no lo encontré. Odio todo en mi vida.  Busque la dureza del acantilado más alto y según iba a saltar,..., te vi. Tú te paraste al lado sin decir nada.
-        No trates de decir nada, voy a matarme, no tengo nada por lo que vivir, no voy a vivir – tú no hablabas, solo me mirabas, sin cambiar los gestos de tu cara. Esto me hizo pensar que no me entendías y por tanto me animé a explicarte porqué me iba a suicidar. Si hubiera sabido que me entendías, no lo hubiera hecho.- No quiero vivir – dije.- Nunca en mi vida he podido dar sentido a mi vida. He odiado al hombre con el que me he casado, pero tampoco hubiera querido otro. No quiero un hombre en mi vida. He criado a una hija que hoy apenas veo y su frialdad resquebraja mi corazón. Supongo que no la he sabido educar. Mi socio ha minado mi autoestima y ha terminado por abandonarlo todo. – Tú me mirabas con tus ojos negros, rasgados- Ya no tengo fuerzas para más. Encima creo que he vivido en una gran mentira, yo quiero otro abrazo, he amado toda mi vida a una mujer sin que nadie, ni ella misma, lo supiera y el otro día me enteré que murió hace dos años. ¡Dios, he vivido en la mentira! Ya es tarde, me quiero morir.- tú solo mirabas – Pero ¿es que no lo entiendes? NO QUIERO VIVIR- tú no cambiabas el gesto.- Mírame, dime algo, dime al menos que no lo haga. ¡DIOSSS!- Gritaba insistentemente-  Nadie puede verme pero yo también tengo sentimientos. ¡MIRAMEE!- Te gritaba, cuando en realidad era lo único que hacías.
Tú solo te acercaste a mí, muy lentamente, casi que no pude notar que estabas a mi lado hasta que tu mano tocó la mía. Te quitarse un chal que llevabas puesto y lo colocaste sobre mis hombros.  Nos miramos en silencio, tu mirada era toda paz.
-        Lo va a necesitar- dijiste- ese agua está muy fría y si no muere por lo menos que esté abrigadita. ¿Quiere que avise a alguien?- Yo me quedé perpleja no creí que entendieras mi idioma. Tu aspecto de india no ayudaba a pensar que pudieras entenderme. Me mirabas, solo me mirabas y me viste empezar a llorar. No me tocaste, no me abrazaste. No hiciste nada, esperaste a mi lado.
-        ¿No vas a impedírmelo? – Seguías mirando, tal vez buscando una respuesta acertada.
-        Si nadie te permitió hacer tu vida, yo no soy quien para impedirte un decisión sobre tu muerte. Solo trato de que sea lo menos dolorosa posible. Luego haré todo lo posible para recuperar tu cadáver, para que tu hija pueda enterrarte.- La imagen me aterró y empecé a llorar y a temblar descontroladamente. Me ayudaste a pasar al otro lado de la barandilla y me acariciaste hasta que me hube relajado. Solo el contacto de tus manos y tus ojos me hicieron sentir más amor que en toda mi vida. No hablamos nada. Me llevaste mansamente hasta el hotel, lavaste mi cuerpo, lo mimaste, lo inundaste de perfume a incienso, y me tumbaste en la cama hasta que dejé de llorar. Solo me mirabas. Por fin te abracé y me abrazaste. Dormí toda la noche agasajada por tu abrazo.
A la mañana siguiente antes del amanecer caminamos de la mano hasta la playa y me hiciste un baño espiritual. Abrazada de una forma que no sabría repetir, me dabas vueltas en el agua, mientras mi cuerpo flotaba y el agua dulcemente resbalaba por mi piel. Nadie me había tratado así con tanta dulzura, sin buscar nada, sin siquiera pedirlo. Tú me protegías y en toda mi vida no había sentido esa sensación. No hablamos nada, cuando notaste que mi cuerpo perdía toda la tensión, me tomaste en brazos y me llevaste hasta una tumbona. No soy gran cosa, pero me sorprendió ver lo fuerte que eres. Me diste un vaso de jugo de frutas y embadurnaste mi cuerpo con aceite perfumado y lo llenaste de flores y piedras levemente calientes. Nunca me había sentido tan bella y colmada.
No lo vi llegar, solo sé que de pronto te pedí si te podía abrazar y en algún momento te besé los labios y te acaricié como nunca nadie antes me habían acariciado a mí. Fuimos al cuarto de nuevo e hicimos el amor como nunca antes lo había hecho. Al terminar me miraste a los ojos y me sentí la mujer más amada que nunca me hicieron sentir. Volví a llorar, pero esta vez era una mezcla de emoción y autoestima que no conocía y me ponía tensa.
Hoy sé que tus ojos han salvado mi vida, tus manos han recuperado mi cuerpo, y tu corazón ha colmado mi espíritu. Deseo vivir a tu lado el resto de mi vida aunque no te conozco. Tenemos mucho que hablar, mucho que conocer, mucho que comprender, pero no quiero irme jamás de tu lado. Aunque sé que si tú no quisieras permanecer al mío, hoy no me quitaría la vida. Ahora sé que la vida es un regalo que nos dan para poder sentir lo que hoy he sentido. Aunque solo sea una vez en toda tu existencia. Merece la pena. Te amo, no sé cómo puedo decir esto, pero te amo y necesito volver a ver tus ojos. Si cuando salga de la ducha estás en la habitación, no volveremos a separarnos nunca. Si quieres que esto termine aquí, solo puedo decirte que tu mirada salva vidas. Y tu amor ha salvado la mía.

Hace catorce años que escribí esta carta, hoy quería volver a leértela. Aquellos días a tu lado sanaron todo el dolor de una vida. El resto de mi vida a tu lado, solo ha traído amor. Gracias mi vida por seguir aquí, sigo sintiendo el mismo amor de aquel día.

Para leer la respuesta de Sajani pincha aqui

 Autora: Nuria L. Yágüez

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SUBIBAJA

     No quiero que me recuerden por las veces que he caído sino por todas y cada una en las que me he levantado.



 Autora: Nuria L. Yágüez


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sábado, 23 de abril de 2011

A TU LADO SOY FELIZ

Protegida por nuestras sabanas,
me acurruque plácidamente.
Casi me dormí,
pero aquel murmullo en la madrugada,
era como el de una luciérnaga

encerrada en un bote de cristal
que llegó hasta mi ser.
Una brisa perfumada.
Pensé por un momento
que soñaba.
Me sentí atraída.
Me llene de curiosidad.
De pasión desmedida
y me levanté obligada.
Me golpee contra la mesilla.
Conseguí prender la vela
y cual fue mi sorpresa
cuando llegue hasta el salón.
Un poema de amor,
musitaban tus manos.
Jamas olvidare tus ojos en mi.
Pidiéndole perdón
a mi cuerpo desvelado.
Yo me reí.
Te bese en los labios.
Me volví de espaldas.
Y feliz por tu amor,

empapada de libertad,
regrese a nuestra cama.




Autora: Inés Jiménez Suarez

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viernes, 22 de abril de 2011

LA VISITA DE LAS GARGOLAS

La bestia enviada por Lucifer mezcla de perro, murciélago y parte del mismísimo demonio, se posó en lo alto de aquel inmenso edificio para elegir el alma que venía buscando entre los cientos de ellas que intervenían en la construcción del mismo. El hombre de mente lúcida y manos fuertes no pudo ver como su obra engullía a su depredador convirtiéndolo en piedra. Levantó la vista y vio una gárgola nueva.
- Seguid viniendo que aquí os espero- dijo en una pose de valentía para no dejar ver su miedo. Interiormente pensó “Soy presa de mi obra. Estoy obligado a seguir construyendo catedrales el resto de mis días o al final darán conmigo”.
Este microrelato fue escrito para el concurso Minificciones.com.ar en el que el texto debe inspirarse en la imagen dada, por lástima no llegué a concursar pues el plazo terminaba ayer.





 Autora: Nuria L. Yágüez


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jueves, 21 de abril de 2011

TU TAMBIEN PUEDES CAMINAR SOLA

No escuches sus palabras
si te dice que te quiere.
Revuélvete ante sus manos
si susurran lo que hiere.

No creas su arrepentimiento
lo que hace es soltar un poco el nudo,
pronto volverás a esta donde quiere,
bajo su miedo, bajo su yugo.

Quien no sabe amar nunca podrá dar amor.
Lo que hace es cortarte las alas,
te ata a su rencor,
te lanza los dardos de sus miedos
ese puño cegador.
Para que no recuerdes que ya has andado
bajo un cielo abrasador,
antes de que llegara a tu vida,
y te hiciera vivir bajo el dolor.

Ha insultado tanto tu autoestima
ha golpeado tanto tu valentía,
que no crees que haya vida
más allá de su villanía.
Si es que necesitas una mano
suelta la suya y coge la mía.






Autora: Nuria L. Yágüez



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miércoles, 20 de abril de 2011

DEJAME SONREIR

Solo te pido que me dejes sonreír.
Que por las mañanas no me grites.
Y que por las noches,
no me hagas sufrir,
pues las lágrimas me humillan,
y no consigo dormir.
No te puedo odiar,
pues por ti no siento nada,
ni siquiera siento lastima.
Dudo que te duela lo que te digo,
pero no eres más que el verdugo
de mi felicidad.
Solo busco mi libertad.

La encontraré.
Lejos de ti encontraré la verdad,
tarde o temprano,
cuando te des cuenta de todo,
te arrepentirás.
Ya verás.

Y yo ya no estaré,
ni te volveré a perdonar,
solo te pido que me dejes sonreír,
el tiempo que me queda a tu lado.
Haz algo bueno
que yo pueda recordar,
para no irme con el amargo recuerdo,
del verdugo de mi felicidad.



Autora: Inés Jiménez Suarez

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martes, 19 de abril de 2011

ME AMAS, TE AMO, NO PUEDO EVITARLO

Te ríen mis ojos,
me lloran las manos.
Te toca mi mente,
te besan mis labios.
Y no,
no puedo dejarlo.

Me amas.

Te amo.

Tu lengua me enreda
No puede evitarlo
Tu cuerpo me evoca
un fruto encarnado.
Y yo,
me estremezco al mirarlo.

Me amas.

Te amo.

Y no,
no voy a negarlo.




Autora: Nuria L. Yágüez


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lunes, 18 de abril de 2011

ANUNCIOS POR PALABRAS

Hace un mes Carlampio puso un anuncio para seres solitarios en un periódico local. En él proponía hacer un grupo de amigos que les gustase tocar el acordeón para hacer una banda y amenizar los bailes del salón social de su pueblo. Dejaba su número de teléfono.

No contestó nadie.

Antes Carlampio pensaba que los seres solitarios lo eran por obligación, pero entonces comprendió que en realidad lo son por decisión propia. Si no ¿qué otra explicación podría tener que nadie hubiera contestado al anuncio?



 Autora: Nuria L. Yágüez



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domingo, 17 de abril de 2011

TODO LO QUE DESEO DE TI

Hoy quiero hacerte saber.
Que no deseo dejar tu hogar.
Que no deseo abandonar jamas tu cama.
Quiero que sepas.
Que solo deseo abrazarte.
Hacerle cosquillas a todos tus instantes.
Descamar todas tus miradas.
Todas las palabras de amor.
Todo el arte.
Y los vestidos blancos de tu tiempo.
Que rondan vagos por tu habitación.
y la porcelana fina sacarla del armario.
¡Deseo tantas cosas¡
Deseo descubrir los diamantes de tu ser.
Guardar en el baúl de tu lengua todas mis esencias.
Encadenar mi sonrisa a tu rostro.
Ser la Diosa de tu piel.
Convertir tus movimientos en hojas de papel.
Y escribir en ellas historias de autentico placer.
Deseo amanecer siempre a tu lado.
Deseo ser la cuchara que da vueltas.
El azúcar, el café.
Y hasta la magdalena de todas tus mañanas.
Aunque te parezca cursi.
Deseo ser hasta tus propias legañas.
Puedes pensar que estoy como una cabra.
Pero mis deseos.
Son los deseos de una mujer locamente enamorada.


Autora: Inés Jiménez Suarez

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sábado, 16 de abril de 2011

EL PODER DE LA PALABRA

      Solía ver la tele o escuchar la radio con tal de no hacer el esfuerzo de abrir un libro y leer.

      Ese día entró en la biblioteca por pura casualidad. Se sorprendió de ver tantos libros, tantas historias y sintió la curiosidad de un niño y quiso escucharlas. De pronto sonaron todas las palabras al unísono como una explosión, y del estruendo quedó sordo.

      Lloró durante dias de la emoción.

      Había perdido el amor por la música. Y aunque no podía escucharla, le gustaba ponerla a todo volumen para sentir las vibraciones en su pecho. Lo mejor es que había descubierto el arte de la palabra, pero solo apreciaba el de la palabra escrita. También le gustaba sentir las vibraciones que las palabras provocan en su pecho.



 Autora: Nuria L. Yágüez


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viernes, 15 de abril de 2011

AMOR, ESTO NO ES VIDA

Yo que he visto en tus ojos la luna
y he saludado de tu mano al sol,…,
que he vivido entre tus labios
y he dormido en tu corazón,…,

Yo que he coronado en tus montes
y he descansado en tus valles,…,
que me he mareado en tus curvas
y he hecho espeleología por donde tú sabes,…,

Yo que he dicho mil veces tu nombre
y suspirado cada una de ellas,…,
que he temblado bajo tus manos,
y me has hecho ver las estrellas,…,

Hoy vivo relegada al olvido,
y obligada a olvidar a quien me obliga,
yo que he habitado el paraíso
hoy grito que sin ti, esto no es vida.



Autora: Nuria L. Yágüez


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