viernes, 17 de junio de 2011

MAMA

Voy buscando tus rasgos
en mil rostros:
en las caras que se cruzan
día a día ante mis ojos,
cómo esperando la prueba
de que aún estás conmigo,
de que puedes sonreirme,
de que me puedes mirar,
de que puedes reprenderme,
de que me puedes tocar,
busco tus rasgos...
y los encuentro dispersos...
un gesto aquí,
otro allá,
esa mirada,
ese ovalo de cara,
esa sonrisa querida,
esa voz que de pronto
hace dar un respingo al corazón,
un escalofrío al alma
y que espabila el recuerdo
aún candente del amor,
esa voz,
una esperanza,
de que aún me puedas amar,
un sueño,
de que en un sueño,
quizás me podrás besar.




Autora: Isabel Hernando Roy


3 comentarios:

La Zarzamora dijo...

La dulzura y el calor de una madre, no tiene precio, y en estos versos se respira la ternura que sólo una madre puede dar.
Besos.

Luna dijo...

Precioso Isabel. Has descrito perfectamente lo que deseamos cuando ya no las tenemos físicamente, aunque siempre las tendremos a nuestro lado. He soñado con que me abrazaba, me besaba y pude sentir de nuevo su piel, su olor, su amor de madre. Al despertar la sensación fue agridulce pero me sentí afortunada por haber podido volver a sentirla. Felicidades por este maravilloso poema. Un abrazo.

Alberto López Yepes dijo...

Precioso Isabel, hace ya nuchos años que perdi a la mia y aún no la he olvidado ni creo que eso pueda suceder, al leer tu poema me ha emocionado y he notado como una mano en mi hombro, quizas con la ternura que has puesto al escribir haya estado conmigo un momento deseandome paz.
Gracias por haberme hecho sentir lo que he sentido gracias.