miércoles, 15 de junio de 2011

MI BUEN AMOR

Amada mía, compañera:
 
Hoy vuelvo a casa a tu encuentro. Hoy de ti me he acordado y he echado de menos nuestros momentos juntas, disfrutando de las mismas cosas. Tú siempre me has comprendido. Hemos tenido nuestras pequeñas disputas, nuestros distanciamientos. Yo te he abandonado a tu suerte persiguiendo a otras que nunca supieron darme lo que tú. Hoy te pido me abras de nuevo tu pecho, relleno de ese amor incondicional que ya me has mostrado. Sé que tú y yo estamos destinadas a estar juntas y entendernos, a superar cualquier contratiempo y respetarnos.

Vengo desde muy lejos y traigo en la mochila el corazón maltrecho. Pero sé que tú amorosamente lo compondrás como sólo tú sabes hacer, con paciencia y amor. ¡Ay tu dulce amor!

Me perdí por esos mundos en pos de amores difíciles que yo creía que por serlos eran más codiciados, más valiosos. No valoré el que tú gratuitamente me dabas. Tu amor que nada ha pedido, que solícitamente me has ofrecido. Sé que te encontraré de nuevo y que me estarás esperando con los brazos abiertos, porque puede más tu amor que el dolor que te haya causado mi ausencia.
 
Ardo en deseos de recibir uno de tus cálidos abrazos, de esos que dan la paz al espíritu y me hacen sentir segura. Ahora sé que puedo depositar mi corazón en tus manos, que siempre sabrás cuidarlo y me enseñarás a mí a quererte. He sido muy loca e indolente. He soportado desaires de amor de otras. He perseguido a otras que nunca me amaron. Pero lejos de ti algo me faltaba y no encontraba la felicidad.
 
Sé que la felicidad está entre tus brazos y en el dulce latir de tu corazón, que tanto me gusta escuchar cuando reposaba mi cabeza en tu pecho. Pienso en ese paraíso nuestro y ruego a Dios dé alas a este coche para poder llegar ante ti, postrarme de rodillas y rogarte me aceptes nuevamente.
 
Perdona por haberte abandonado durante tanto tiempo y tantos años. Ahora quiero aprender a amarte y no volver a separarme de ti nunca más. Permíteme pasar a tu lado el resto de mi vida. Sé mi compañera para siempre. Perdona mis torpezas y déjame volver a casa.
 
Te amo y ahora lo sé con certeza. Todo lo vivido en estos años no fueron amores auténticos.
 
Tuya ahora y para siempre.
 
Carmen


Autora: Carmen Lorenzo


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3 comentarios:

Nuria L. Yágüez dijo...

Preciosa Carmen, yo se que ella te ha escuchado y está dispuesta a darte su amor, y sigue necesitando el tuyo.

recuerda Tuya ahora y para siempre

Anónimo dijo...

Me ha encantado, y se me han puesto los dientes largos. Cuanto me gustaría recibir una carta así.

Siempre valoramos a las personas cuando las perdemos,no nos damos cuenta del tesoro que tenemos a nuestro alcance.

Felicidades

Mar dijo...

Una carta de amor en toda regla. Esperamos leer la respuesta...

Bss.