lunes, 27 de junio de 2011

TORO BRAVO

Toro que saltas al ruedo
 en busca de la pelea,
 encontrándote al torero
 que te recibe en la arena
 dándote una larga cambiada,
 con las rodillas en tierra.
 
 Corriendo recorres la plaza
 siguiendo con tu pelea,
 la punta de los capotes
 desde el burladero te enseñan,
 clavando tus dos pitones
 en medio de la madera.
 
 El maestro que te cita
 con su capote de brega,
 te recibe,





tu acometes empezando la pelea,
 él... orgulloso se estira
 con los pies sobre la arena
 dándote una verónica,
 y otra..y otra..y otra..
 cerrando la suerte con media.
 
 Después entre capotazos
 hasta el caballo te llevan,
 el caballero que monta
 te clava la puya entera,
 tu.. arremetes furioso
 que por mucho que te duela,
 no cejas en el empuje
 queriendo ganar la pelea.
 
 La suerte de banderillas
 corriendo un torero se acerca
 clavándote unos rehiletes
 que te duelen y molestan,
 y hasta seis sobre tu lomo
 paseas por la plazuela.
 
 El maestro se encara contigo
 y te enseña la muleta,
 ¡llamada también el engaño!
 si de ella careciera,
 otra sería la pelea,
 tú con tus fuerzas brutas
 y él con su inteligencia.
 
 Después cuando el tiempo pasa
 concluída la faena,
 se cuadra delante tuyo
 y te enseña la muleta,
 ¡eso que llaman engaño!
 para dejarte certera
 la espada hasta la gamuza.
 Notas, cómo tus ojos se cierran
 dejando tu cuerpo sin vida
 tumbado sobre la arena.
 
 La plaza se cubre con pañuelos blancos,
 el gentío solicita
 tu oreja a la presidencia,
 que bien embestía el toro,
 que buena fué la faena,
 pero como casi siempre
 el presidente se empeña
 en ser mas papista que el Papa..
 y no concede tu oreja.
 
 Así termina la vida
 de un toro bravo...
 en la arena.


Autor: Alberto López Yepes


2 comentarios:

Luna dijo...

Preciosa poesía taurina para una admiradora de la Fiesta. Felicidades por saber plasmarla con belleza.

Anónimo dijo...

ME ENCANTA...INES