lunes, 4 de julio de 2011

ESCUCHA MI NIÑA

 -Hola mi niña, mi amor!
-¿por qué me llamas tu amor si nunca me has querido?
-Si te he querido cariño.
-Yo no he sentido tu amor. En cambio me he sentido sola muy sola y abandonada.
-Lo siento mi niña. No te he prestado atención. No he tenido en cuenta tus deseos.
-No me has protegido. No me has acompañado y he tenido que enfrentarme sola a la vida.
-Perdoname. Es cierto y me averguenzo. Era mi responsabilidad el defenderte y el acompañarte y no lo he hecho.
-¿Dónde estabas cuándo otros de mi inocencia se aprovechaban? ¿Dónde cuándo mi cariño entregaba y no me sentía querida? Se supone que eras tú la que de mí se tenía que ocupar. La que me tenía que arropar y la que me tenía que consolar.
-Lo siento. Tienes razón. ¿Me das otra oportunidad? Quiero aprender a ocuparme de tí. Quiero aprender a escucharte.
-¿De verdad me escucharás? Tantas veces te he gritado... Tantas veces te he buscado y no estabas. ¿Por qué ahora he de creerte?
-Porque me he dado cuenta de que eres lo mas valioso que tengo y debo de cuidarte. Porque sin tí nada tengo y nada soy. Porque las dos hemos de caminar unidas en esta vida.
-No quiero volver a sentirme sola. Quiero que me acompañes cuando me sienta así.
-Lo voy a intentar cariño. Me duele sentirte mal pero voy a intentar estar contigo aún en esos momentos que tanto a mí me asustan también.
Las dos tenemos que estar juntas.
-Quiero creerte y quiero que ese deseo sea realidad.
-Mi niña preciosa. Eres mi mayor tesoro. Sin tí yo no sería. Es mi obligación cuidarte y protegerte y eso haré. Ya no tendrás que enfrentarte sola a la vida. Pérmiteme emendar mis errores y aprender a quererte.


Autora: Carmen Lorenzo



2 comentarios:

María del Mar Hermoso dijo...

La infancia nunca será suficientemente protegida. Quien ofende a un niño, ofende al mundo. Ana María Matute decía en una entrevista: "Somos lo que queda de la infancia." Es cierto. Somos lo que sobrevivió al naufragio.

Anónimo dijo...

Esta carta la escribi dirigida a "mi niña interior" y como trabajo personal de maduración.


Carmen Lorenzo