viernes, 30 de septiembre de 2011

¿AMOR? ALGUIEN DIJO AMOR

Dijiste que morirías si no vivieras un día entero a mi lado,…, pero no veo que hayas muerto. 


Me dijiste que no querías la vida si no era para vivirla conmigo,…, pero sigues aferrándote a ella como si no tuvieras otra. 


Prometiste amarme y serme fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza,…, y el caso es que no sé qué circunstancia se me escapó incluir en la pregunta. Solo digo que me hubiera gustado enterarme que había alguien en mi cama antes de entrar en la habitación, o por lo menos haberme enterado antes que las vecinas. Esas que me siguen mirando con una mezcla de soberbia y lástima. Se me hace incómodo. 


¿Qué falló entre nosotros? Si no me enteré es que tenía que haberte prestado más atención, pero tú tampoco me la prestabas. 


No entiendo que siga culpándome. 


No entiendo que siga recordándote con tanto cariño. Y menos cuando el alzhéimer hace que no pueda recordar si estos jóvenes que me llaman mamá son mis hijos o no. 


¿Cuán grande pueden llegar a ser el amor?


 Autora: Nuria L. Yágüez


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jueves, 29 de septiembre de 2011

EL DIA QUE MUERA


El día que yo muera  ya no importará lo que dije  ni lo que dijistes.  Atrás quedarán los momentos tristes. Una sonrisa iluminará mi rostro  una sonrisa de regocijo.  A mi encuentro vendrá mi infancia  y me cojerá de la mano.  Haré las paces con la humanidad,  y me inclinaré llena de humildad  ante la grandeza de la vida.  El día que yo muera no quiero lágrimas de despedida.  Prefiero una gran fiesta para celebrar  que estuve aquí y pude probar  lo que es vivir y gozar.  Y desde mi corazón daré gracias  a los que me acogieron,  a los que me ayudaron en mi camino.  Y limpiaré mi corazón de todo rencor.  Porque eso no es amor.  Desde mi corazón lleno de paz  buscaré otros ojos a los que mirar.  Y cerraré los míos  para rendirme mansamente ante la muerte.
 Autora: Carmen Lorenzo



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miércoles, 28 de septiembre de 2011

FANTASIOSA REALIDAD

Fantasiosa realidad,
realista fantasía,
ya no se que es menos cierto
si la mitad de tu verdad,
o la mitad de mi mentira.





 Autora: Nuria L. Yágüez


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martes, 27 de septiembre de 2011

MATRIMONIO IDEAL

Conciencia tranquila se casó con mente serena y formaron un matrimonio estable para toda la vida.Viven en el tipi de al lado.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

BSO DE MIS SUEÑOS



El latido de tu corazón

pone la banda musical de mis sueños
tu sonrisa le da sentido a mi vida
esta vida que ya no tiene miedo,
que te busca en plena noche
que provoca los encuentros,
que te llama, que te siente,
que te susurra un te quiero.
Te acaricia cada centímetro
y se muere por tus huesos
te ronda en tus sonrisas
y cuando menos te lo esperas,
te roba un beso.




 Autora: Nuria L. Yágüez


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domingo, 25 de septiembre de 2011

AGUA

Temblando

cae una gota de agua sobre los pétalos abiertos de la flor.

Se desliza insinuante,

resbalando desde el borde interior de la hoja

hasta chocar envolvente con la base del pistilo,

rodeándolo blanda 

y cálida,

seductora;

esparciéndose,

rellenando sinuosa

cada hueco

humedeciendo el interior de la flor,

extasiándose en cada poro

hasta absorberse 

y fundirse.





Ondulando,

cae una gota de lluvia sobre el borde del pistilo.

Se derrama por su interior suave y fresca,

transparente,

voluptuosa,

repasando líquida cada curva,

recreando cada cadera del pistilo

hasta traspasar, 

ya caliente 

y henchida,

la semilla inquieta sobre el lecho dormido.





Desvaneciéndose,

se dejará caer la flor 

tras mil lluvias inútilmente resistidas;

soltará sus pétalos abiertos,

ahora exhaustos y vencidos;

se dejará mecer por el abrazo del viento, 

rodará entre suspiros de hierba fresca confundida,

transformada por el fuego del deseo intenso del sol

en otra flor,

en un nuevo fruto,

en más mañanas

olorosas e inflamadas.






Autora: Maria del Mar Hermoso



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sábado, 24 de septiembre de 2011

TINTA HÚMEDA

Viene tu aroma,
deja sobre mi rostro
un velo agridulce, pegajoso,
insolente.

Tu imagen,
sentada frente a mi,
tiene el gesto blando
de un mito desvelado.

Dices que el amor
es un manjar que se fermenta,
quizás tengas razón.  

¿Quién nos programó esta cita?





Autor: Anuar Bolaños.




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viernes, 23 de septiembre de 2011

MI SILENCIO

Tengo guardados nuestros encuentros en cada línea de la palma de mi mano.
Cuando huyen las palabras el silencio brilla.
Quizás me comencé a quemar con el Sol sin darme cuenta.
Puedo escribir en ti, pero es irónico que me cueste describirte en mis palabras.
Nunca antes el silencio había dicho tanto.
Mi silencio grita que te quedes.
Mi silencio grita por tenerte.
Mi silencio grita que te quiere.
Mi silencio traduce lo que siente el corazón.
Mi silencio siente tus caricias.
Mi silencio es el autor de los pensamientos.
Mi silencio, en silencio, habla por sí solo.
Mi silencio odia el ruido de la calle, pero duerme en los latidos de tu corazón.
Mi silencio ha jugado con otros silencios, pero con el tuyo violó las reglas del juego.
Mi silencio habla más que la mirada.
Mi silencio guarda el sabor de tu saliva.
Mi silencio esconde cuando mi piel erizas.
Mi silencio protege mi debilidad.
Mi silencio gritaba que te hablara mientras; en silencio, te observé entre mis brazos durmiendo.
Mi silencio cautiva tu tranquilidad.
Mi silencio le dice a mi lengua que a veces es mejor callar.
Mi silencio me llevo a conocerte.
Mi silencio fue expuesto ante el Sol y escondido ante la Luna.
Mi silencio retiene mi abecedario.
Mi silencio ha logrado contemplarte de día.
Mi silencio retumba en mis oídos.
Mi silencio cuenta nuestro tiempo con un reloj de arena.
Mi silencio guarda nuestras memorias en un pergamino con tinta indeleble.
Mi silencio no sabe si atraparte o dejarte ir.
Mi silencio me grita algo más.
Mi silencio rompió el espejo que reflejaba nuestra distancia.
Mi silencio es un castigador de mis anhelos
Mi silencio es mi confidente.
Mi silencio es la  bipolaridad de mi voz.
Mi silencio tiene sabor agrio y dulce.
Mi silencio sintió lágrimas, sonrisas y miradas.
Mi silencio me empuja al mayor temor.
Mi silencio quiere que te diga lo que no puedes escuchar de él.



Autora: Ida Inciarte


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jueves, 22 de septiembre de 2011

NO ME ACOSTUMBRO


He recorrido tu cuerpo mil veces
y he subido después a respirar.

He sentido como míos tus suspiros
sin dejar de parpadear.

He reído con tus pensamientos
hasta que no podía más.
Y todavía no me acostumbro,
a tanta felicidad.








 Autora: Nuria L. Yágüez


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miércoles, 21 de septiembre de 2011

TU LENGUAJE

De tus ojos al mirar,
de tu piel al rozar,
de tu voz al hablar,
de tu mente al comprender,
de tus oídos al escuchar,
de tu alma al querer,
de tu corazón al amar
es tu lenguaje.
Mi compañera, mi amiga,
mi amada, mi amante.
Es tu lenguaje
el que comprende
que vuelvo a ser caminante,…,
de la vida,…,
caminante.






Autora: Maria H. M. Meneses


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martes, 20 de septiembre de 2011

VIVIENDO A SOLAS

Hubo un día, y muchos más que le siguieron, que no viniste a dormir a casa. Ese día lloré mucho. Los demás me dediqué a disfrutarlos.


Autora: Nuria L. Yágüez

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lunes, 19 de septiembre de 2011

ANGARICA

Me paso las tardes tirada en la cama. Mirando el techo. Relacionando grietas y desconchados, sombras y texturas, con el fin de redescubrir imágenes que motiven mi cerebro a encontrar nuevos recuerdos y escribirlos una y otra vez para que te detengas a leerlos. La temperatura enrarece el aire, las moscas se revuelven en torbellino para refrigerarse. No hay nada que hacer, nada que decir, nada que oír. No queda nada. Porque ni siquiera las emociones surgen de los recuerdos. Esperar solo eso: Que pase el hambre y así me duerma. Quizá hoy pueda soñar con algo agradable que contarte. Así pasan los días como quien espera un acontecimiento que cambie de pronto las circunstancias. Pero no llega. No ocurre nada.

No quiero que toquen a mi puerta, que ninguna vecina me pida nada porque nada tengo que ofrecer, nada tengo que compartir. Si pudiera saldría temprano en la mañana como hacía cuando iba a trabajar, con mi saya y mi blusa verde avena jalonada con galones brillantes. Caminaba por 23 mientras los hombres me acosaban con esas miradas lascivas, siempre respetando mi condición de militar de alto grado. Algún negro descarado me dedicó alguna frase indecorosa que en lugar de molestarme me aportaba seguridad. La de una hembra decidida, útero fértil y poderoso, senos blancos de pezones suculentos, caderas de gran yegua y sexo de miel caliente con aroma de cedro, brazos poderosos y muslos blancos que se empeñaban en desbaratar mi saya sometida a la turgencia de mis carnes.

Treinta y ocho años de servicio a la Patria. Porque aquí las mujeres hemos construido la Patria. Toda una vida dedicada a salvaguardar nuestros valores. Trabajo voluntario, reuniones de equipo, salidas al campo, confinamientos en los pantanos acompañada de mosquitos perturbadores, noches en vela y más reuniones. Actos contra los gusanos. Discursos eternos y encuentros con los compañeros. Viajes a Angola, clases de ruso, controles de emigración, educación a la población para protegerse del asedio enemigo. Siempre motivada y entregada a mi trabajo. Reconocida por la sociedad y amante recompensada por los hombres que acompañaron mi travesía batalladora. ¿Te acuerdas?

Fui una mujer bella. Alimentada con manzanas rojas que llegaban de Canadá. El aceite español, la mantequilla y la leche en polvo, los melocotones... Recuerdo los secadores de pelo rusos y las máquinas de aire acondicionado. Aquella abundancia con la que crié a mis hijos. La solvencia con la cual la Patria abrió escuelas, fundó hospitales, remozó teatros, concedió honores y cuidó de los niños, el futuro de nuestro proyecto, izando la bandera en el patio de la escuela, sacando a gritos el deseo infantil de ser como el Che. ¿Dónde cojones quedó todo aquello?

Mi hijo Omarito se fue a los Estados Unidos. Salió en lancha. Gloria se casó con un piloto canario que se la llevó del país. El papá de Omarito sigue bebiendo. Todavía se le escucha gritando en su borrachera. Vive a unas cuadras de mi casa. Mi esposo Alberto murió unos meses después de que su hija abandonara la casa para irse a vivir a España con su repulsivo esposo. Ni una noticia desde hace doce años. Mis hijos no han vuelto a enviar dinero. Sin cartas. Sin llamadas. No se supo nada. Dos difuntos más que ocupan mi alma en armonía con todos aquellos que partieron de mi lado. Mi esposo me reprochaba que abandonara la maternidad por mis labores como militar hasta que murió, abatido por ese cáncer, cuando yo todavía lucía mi uniforme verde avena. Pero el Ministerio decidió dejarme ir y cesarme en mis funciones sin argumento ni justificación alguna.

Ahora soy una jubilada desatendida. Alcanzo 249 pesos mensuales de pensión. Recolecto papel en el que escribir todo lo que a nadie le interesa leer o escuchar. Compro los cigarros por la cuota y los vendo a peso en Prado. Me paso el día sentada en las escalinatas esperando que algún extranjero mareado extravíe un peso convertible en mis manos arrugadas a cambio del Granma de la jornada. Canjearlo en la Cadeca del Hotel Sevilla mientras disfruto de ese aire acondicionado y fresquecito me transporta lejos del ruido de las calles y el olor a combustible malo que desprenden todos los carros de esta Habana sobrecogida. 

Arrastro una casa habitada de soledad que se viene abajo como se cae mi pelo. Como se cae mi carne. Como me caigo yo misma. Mi estructura ósea no resiste el peso de la piel y los dolores se asientan cada vez más adentro. La médica del consultorio no me da solución. No queda diclofenaco en la farmacia. No tengo pesos para comprarlo por la izquierda. Solamente las infusiones de seso vegetal y un trago de ron blanco me hacen olvidar los males. ¡Qué más le puede pasar a un pobre vieja sola como yo!

Esta noche voy a hacer un “bocujonda”. Yo me entiendo. Es una comida en la que pongo de todo. O mejor, un poco de todo de lo poco que tengo. Arroz partido, frijoles colorados, chícharos, sal, agua y presión en la olla china animada por la candela. Trinidad aparece tras la puerta cuando los olores de mi “bocujonda” alcanzan sus narices dilatadas de negra africana envuelta en estampados estridentes. Y se sienta conmigo a comer sin tener nada que decirnos. Solo mirarnos y empujar la cuchara hasta que la olla no nos deja sacar más de su redonda panza. Otra vieja como yo. Sola, loca, descompuesta y calva. Si esta noche viene la brindaré con una cerveza que compré en la taberna. ¡Ja! ¡Dieciocho pesos que me costó la condenada cerveza! Aunque no puedo permitírmelo. O quizá deba permitírmelo por si no quedan más oportunidades de refrescarse la garganta. ¡Qué cojones! ¡Si lo que me queda es morirme!

Y todavía me pregunto qué fue de todo aquello. Por qué me quedé sola, por qué las Mujeres no me volvieron a convocar a otra reunión. Con todo lo que ofrecí y todo lo que aporté a la Patria.

Hoy fui a buscar el picadillo de soja. Caridad, la nueva bodeguera, es una descarada abusadora. Me vendió la grasa mezclada con agua. El arroz está malo en la bodega desde que llegó Caridad. El jabón de lavar esta desaparecido. Ya no viene la pasta de dientes y mi ropa no resiste un lavado más. ¡Con lo que me gustaba a mí, lavar a mano! En los campamentos me llamaban “puño de oro” porque restregaba con fuerza y gracia hasta que la ropa quedaba blanca impecable y mis manos permanecían sanas y sonrosadas.

Esta es la última vez que te escribo. No quiero que te ofendas. Ya tienes bastante con las más de doscientas cartas que te he escrito últimamente. No he faltado ni un solo día. Me he sentado aquí hasta que la tinta de la pluma no me dejaba continuar. Sabes que me encanta ordenar palabras. Buscar la mejor combinación entre ellas para provocar tus sentidos y trasmitirte los míos con el objetivo de mantenernos lúcidas y al frente del final de esta larga batalla que deseo concluya. Temo por mi vida. No quiero que me den por loca. Deseo terminar mis días en casa, rodeada de mis fotografías, de mis libros, de mis cartas. No soporto la idea de terminar en Mazorra o en la Quinta Canaria, acosada por locos de verdad que gritan y se pasean deambulando por lo patios del psiquiátrico, sin sentido ni referencia. Debo dejar de escribirte pero no sé si soportaré la pérdida, pues la idea de mantenernos en contacto me ha mantenido viva en este marco doliente que me invade. 

Por último, te diré, para que no te olvides arrastrada por el deseo de seguir escribiendo, que el cartero me ha descubierto. Le escuché hablando con la presidenta del CDR. Ella asentía dándole la razón mientras observaba la última carta que recibiste. Destinataria y remitente con la misma identidad. Mi obsesión por cumplir con las normas de uso del correo me ha delatado. Luego, me entregó la carta la propia presidenta para hacerme saber que estaba enterada de la situación. Eso es lo que me obliga a despedirme de ti. A decirte adiós en esta última noticia que te envío de mi vida. No temas por mí. Sabré mantenerme como hice tantas otras veces. Continuaré en la lucha. Sola y valiente. Eso aprendí y eso me queda.

Autor/a Desconocido/a

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domingo, 18 de septiembre de 2011

DEPENDER



No debo volverte a ver
pues no quiero padecer
el desgaste del dolor.
Lejos he de partir 
para aprender a vivir
lejos de ti.
Porque si puedo vivir
sin tu presencia
y no morir
por tu ausencia
habré aprendido
del amor la ciencia.



 Autora: Carmen Lorenzo


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sábado, 17 de septiembre de 2011

ANTISEPTICO O BEBIDA

Cuatro fueron cuatro
las veces que te pedí,
que te fueras de mi vida
y sigues apareciendo aquí


¿Qué parte no entendiste,
no quiero sufrirte más
o cuando me di la vuelta
y rompí de nuevo a llorar?


Las dos decían lo mismo,
vete lejos para que cure mi herida,
que lo que yo llamo antiséptico
tu le llamas bebida
y por mucho que digas que lo dejaste,...,
creo que ya llega, la siguiente recaída.







 Autora: Nuria L. Yágüez


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viernes, 16 de septiembre de 2011

PARA TI NO SOY NADA

Tus besos arañan la planta de mis pies,
hasta obligarlos 
a que se fijen
en el mismo lugar
donde dejas tus delirios 
y tus juegos de amor sin reglas. 
Vivo atada a tus deseos 
bajo el mando de tu belleza,
que me adhiere a tu cuerpo
presa de tu lengua.
No sé como explicarle a mi corazón
todas tus mentiras
y todos tus desprecios.
Si es que continúo aceptando
que hagas de mí un despojo humano.
No te importan mis sentimientos
ni lo que por ti siento.
Solo soy para ti un objeto.




Autora: Inés Jiménez Suarez

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jueves, 15 de septiembre de 2011

GARAJONAY


Arboles grandiosos
verdes y frondosos
que aparecen en la niebla.
Hojas que tapizan
el camino
como alfombras de colores.
Pintorescos rincones
se enconden
en Garajonay.
Una cara en un tronco,
un arroyo a tu vera,
la lluvia que cae.
Sonidos olvidados,

apenas ya recordados.
Abre tus ojos al color:
verdes, marrones,
rojos, grises y
no te caigas de narices
al pisar.
La naturaleza verás
ante tus ojos pasar.

 Autora: Carmen Lorenzo



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miércoles, 14 de septiembre de 2011

CUANDO NO DAS LO QUE RECIBES

Te he escuchado decir tantas veces “no”
para decir lo enamorada que estas de mí,
que ahora,
este amargo silencio que me impones
me suena a un dulce “si”.

No hay nada que me guste tanto
como escuchar lo que me escribes,
pero hace tanto que no te leo
que no se si tienes claro,
que no das lo que recibes.

Así que tengo dos opciones
o dejo de escribirte,
o no te doy lo que te escribo;
y ya que me pongo
para eso mejor te olvido.




 Autora: Nuria L. Yágüez


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