viernes, 9 de septiembre de 2011

CON MI FUERZA

Aquella tarde, el abuelo aventaba el trigo en la era, llenando los costales con el trigo limpio. Sus nietos, jugaban cerca de él, ayudando al abuelo cuando los llamaba para echarle una mano. Aquellos sacos llenos de trigo, rondarían un peso, de entre, 80 ó 100 Kg.

En sus juegos, el primo Antoñito cogió un saco de aquellos, y con un sublime esfuerzo, lo cargó sobre sus hombros.-Vamos primo le abdujo, soltando una sonora carcajada, a ver si eres capaz de hacer eso.

Alberto que así se llamaba el primo, se quedo mirando aquella enorme mole y pensó, si lo intento me parto la espalda. Entonces, cogió una vara, aliso el terreno y escribió una oración que decía. (Ahí abajo, hay un hombre, que dice ay.) Acto seguido preguntó al primo.- Tienes tres palabras que suenan igual, y se escriben diferente, ¿cuál de las tres es la correcta?
- Antoñito, se quedo mirando y dijo, ésta.
- ¿Estás seguro?, contestó Alberto.
- No, no, esta otra.
- ¿Estás seguro?, volvió a preguntar Alberto.
- Bueno, no lo sé.
- Mira Antonio, te lo voy a explicar.-Esta primera dice ahí, lo ves, pues eso indica que es un adverbio de lugar, que nos indica donde ocurre la acción. La segunda dice hay, eso es un verbo, y nos indica que ocurre. La tercera dice ay, esa es una exclamación. Por lo cual todas son correctas.
- ¿Lo has entendido?, le dijo a su primo sin reírse.
- Pues no, porque si todas son correctas, ¿por qué no se escriben igual?

El abuelo que observaba a los nietos, no pudo reprimir una carcajada.
- ¿Por qué te ríes abuelo?
- Me río, porque acabo de descubrir que tengo dos nietos muy fuertes.
- No abuelo, el fuerte soy yo, el primo no ha podido con el saco.
- Tienes razón Antoñito, eres un chico muy fuerte dotado de una gran fuerza. Pero tu primo, tiene más fuerza que tú en la cabeza. Por ello veo, que cada uno tenéis la fuerza en distinto lugar del cuerpo. Tu fuerza Antoñito es musculosa, mientras que la de tu primo es intelectual. Pero os voy a decir una cosa, os quiero a los dos igual.



Autor: Alberto López Yepes 




4 comentarios:

Nuria L. Yágüez dijo...

Gracias Alberto no dejes nunca de ejercer de abuelo, de padre, de cuentacuentos, del buho sabio del bosque,..., no dejes nunca de ser tu mismo, y deleitarnos con tus enseñanzas.

María H.M.Meneses dijo...

"no es más sabio el que más sabe ,sino el que más quiere aprender"...un deleite leer tanta enseñanza en un texto que encierra tanta belleza..!!Gracias por cada regalo que nos dejas con cada una de tus obras.Un abrazo cariñoso

don vito andolina dijo...

Hola,preciosas letras van desnudando la integral belleza de este blog, si te va la palabra elegida, la poesía,te invito a mi casa, será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
gracias, buen día, besos numantinos...

Luna dijo...

Alberto, con "tu" fuerza nos llenas el corazón y el alma.
Un beso grande.