martes, 20 de septiembre de 2011

VIVIENDO A SOLAS

Hubo un día, y muchos más que le siguieron, que no viniste a dormir a casa. Ese día lloré mucho. Los demás me dediqué a disfrutarlos.


Autora: Nuria L. Yágüez

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3 comentarios:

Nougat dijo...

Pues si, así va a ser. Porque no se puede llorar eternament aunque seamos agua que fluye, es mejor fluir con felicidad que con tristeza.
De tanto esperar te das cuenta, que nadie te pidio que lo hicieras.

La Zarzamora dijo...

Y esos días siguientes a la lluvia que es donde por fin sale el sol, son los mejores...

Besos, Nuria.

Anónimo dijo...

No hay nada como aprender a vivir con uno mismo, y más si disfrutamos las ausencias.