viernes, 21 de octubre de 2011

BRILLA, ARCO IRIS


El día amaneció
con algunos nubarrones,
y no estaban en el Cielo
sino en nuestros corazones.
Con tristeza…
Sin caricias…
Sin tan siquiera mirarnos,
ni darnos los buenos días.
Todo hacía presagiar
algún fatal desenlace.
Se nos acabó el amor,
por ello… te digo adiós.
Pero no sucedió así,
aunque el día oscureció,
aunque en el cielo hubo nubes,
aunque cayó algún chubasco
sin llegar a crear charcos.
Lo mismo que sucedió
con nuestro día nefasto,
que parecíó una tormenta
de finales de verano.
Llegó la tarde y clareó,
pero nuestro amor seguía 
lo mismo que comenzó el día.
Yo… enfadado.
Tú… mohína.
Yo… sin mirarte la cara.
Tú… ignorando que existía.
Hasta que abriste el balcón
y viste muy alto… en el cielo,
el Arco Iris brillar.
Me llamaste para que observara,
que después de la tormenta
siempre llega la calma.
Allí mismo en el balcón
te enlacé por la cintura,
tus brazos rodearon mi cuello
y me dijiste un… te quiero,
Yo... busque con locura
tu boca… y con deseo
deposité en ella un beso
que salió del corazón.
Terminando así el día
otra vez enamorados,
gracias a ese Arco Iris
que en el Cielo ha brillado.

Autor: Alberto López Yepes

1 comentarios:

Marisa dijo...

Maravilloso ese arco irís y más aún tu poesía.