jueves, 3 de febrero de 2011

SEÑORITA MIA



Aquella noche helada y gris,
con los párpados empapados de ti,
mientras te escuchaba,
sobre tus tacones,
con impotencia y rabia te vi partir.
Y me quede como una obra de arte sin autor,
sin nombre.
(Algo que no pensé yo)
Porque se te perdió el amor.
Porque no se puede mentir,
ni fingir ser feliz.
¿Fue así, amor?
Perdón.
¿Me lo explicaste así señorita mía
?Todo tiene su fin,
pero yo no te creí,
para no sufrir.
Y mira,
aun estoy aquí,
con los tobillos enredados,
con el llanto equivocado,
incrédula esperando,
que vuelvas sobre mis encantos.
Y aunque ya no me pese tanto,
un tiempo que creo que ya he perdido.
Aunque no en vano,
pues donde dejaste llanto,
hoy brilla una mujer con dulces toques de locura,
que solo brinda por tu traición y escribe a la vida,
hasta caer rendida,
con los párpados limpios de ti.
Repito señorita mía,
merecedora de todos mis respetos,
que digo no en vano,
porque no dejo de escribir,
porque me hace feliz,
en cada palabra,
alejarte de aquí.
De una forma u otra
porque ya no te escucho sobre tus tacones,
ese ruido que me atormentaba día y noche.
Ya no señorita mía.
Aquella noche,
creaste una verdadera obra de arte,
que lleva tu nombre y la ruta de mi sangre.
(Algo que no pensé yo)
Jamás pude imaginarlo,
hasta que te vi sonriendo en otros brazos.
Señorita mía,
serás mi inspiración hasta que muera,
porque fuiste la primera,
pero no mi condena de amor.
Porque existen mujeres realmente bellas,
y yo comprendí,
que tu solo fuiste una de ellas.
Hasta que te fuiste.
Hasta que te vi perdida.
Agarrada a un clavo ardiendo,
con las mentiras y las sombras bailando,
con tu belleza perdida.
Señorita mía,
se te olvido que yo también tenía un corazón


Autora: Inés Jiménez Suarez
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