lunes, 14 de marzo de 2011

PENSANDO EN MI VEJEZ

¿Que fué de mi juventud,
aquél divino tesoro
como la llamó Rubén,
que por mucho que la llamo
y con gran pena añoro
se fué para no volver.?

¿ Que fué de mi agilidad,
mis andares desenvueltos,
mi vista de gavilan,
mi pelo rubio y espeso
y mi dentadura cabal.?

¿ Mi destreza en escribir
con letra aunque no cursiva,
clara,
mi arte en saber decir
en verso alguna humorada
que a veces hacia reir.?

¿ Que queda de todo aquello?

Ya no queda casi nada,
queda,
un monton de huesos,
una piel ya arrugada,
un sin fín de enfermedades
de hospital en hospital,
despues,
despues a reponerme a casa
sentado en un sillón
o tumbado en la cama.

Ya no me queda ni genio,
ya no se me ocurre nada,
he perdido la memoria
que antes nunca fallaba.
Un día se me cayó el pelo
quedándome buena calva,
despues me falló la vista
tuve que ponerme gafas,
se me calleron las muelas,
la barba se volvió blanca,
no ando bien del estomago,
ni del riñón,
ni los bronquios,
ya no ando bien de nada,
y otras cosas que me callo
que no está bien propagarlas.

Ante semejante cuadro,
¿que les parece que haga?
¡desesperarme¡,¡abatirme¡,
¡discutir con los vecinos¡
¡regañar con los de casa¡.

Ese no es un buen futuro
mis cuentas ya están pensadas.

No pensar que soy un viejo
ni que padezco de nada,
que soy aún un mozuelo,
mi pelo peino con raya,
que he recobrado la vista
y que si me pongo gafas
mas bien es por presumir
aunque sean graduadas.

Volver de nuevo a reir
y mirar a las chavalas,
con mi figura cañí,
mi barba bien afeitada,
un sombrerito bien puesto
y llamativa corbata.

Seguir pensando que soy joven
y aquí no ha pasado nada,
que el corazón,
no nos avisa
y cuando quiere se para.

Conque...
A divertirse tocan.
Señores...


VENGA JARANA.




Autor: Alberto López Seseña

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