domingo, 10 de abril de 2011

EL SUFRIMIENTO SE LLAMA AMOR

 

Hoy no he logrado borrarte,
de las musas que me acompañan.
Hoy eres un temporal,
que frena mis pasos al andar.

Te has convertido en viento,
en un fuerte huracán,
que sopla sin piedad,
contra el jardín de mi ser,
abandonado por culpa de tu maldad.

Te muestras tal y como eres.
En nuestra cama sin color.
En nuestro salón vacío.
En nuestra mesa coja.
En nuestro propio olor.

Hoy eres un tornado,
que llegas hasta la puerta de mi corazón,
y la empujas bruscamente,
sin pedir permiso,
sin compasión.

Y con cada empujón,
consigues hacerme llorar,
consigues hacerme temblar,
tiñendo de gris mi alma.
Dejándola sepultada,
en la miseria de tu amor.

Jamás me has pedido perdón.

Hoy me levanto los restos de mis heridas,
cuando vuelvo la vista atrás.
Te veo sonreír.
Y solo veo un disfraz.

Hoy estúpidamente,
enferma por la conclusión.
Desde la evidencia,
de que todo fue un error,
reconozco que te echo en falta,
que no consigo apaciguar estos bichos,
que me muerden por las mañanas.

Estúpidamente deseo verte,
aunque solo sea de lejos,
para calmar a las fieras en la oscuridad.
Pero solo consigo verte en sueños.
Y más yagas en mi pecho.

Estos momentos que escribo,
de mi puño y letra,
son los que me entierran en la verdad,
son mi peor realidad.
Y aun así, sigo aquí,
escribiendo sobre ti.
Alimentando al sufrimiento,
y olvidándome de vivir.
Manteniendo la esperanza,
de que un día cambiarás.


Aun sabiendo que si cambias,…,
 volverá a ser un disfraz.

Autora: Inés Jiménez Suarez

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