viernes, 27 de mayo de 2011

AMADISIMA MARTA

Ilustración de Diana Camacho Briceño: http://diaxi.blogspot.com/
 
         Tal vez nunca hayas sido amadísima,…, hoy si. Tal vez otros no te dejaron ser tú, yo es a ti a quien amo. Quizás yo te salvara la vida, pero tú has cambiado la mía para siempre. Así, que si tu pregunta es si este amor podré recordarlo cada día de mi vida, la respuesta es sí.
Ayer parecía muy segura de lo que hacía, hoy siento miedo. Tal vez esto me haga perder muchos puntos ante tus ojos pero yo también soy de esta tierra, y siento miedos. Ayer sencillamente, me iluminó la inconsciencia, actué desde la intuición y acerté. No tenía nada que perder, hoy podría perderte a ti y eso me aterra. No sé quién o qué guió mis actos, no sé porque actué como actué, y solo puedo alegrarme de haber acertado.
Yo también sé que con esta energía que tu amor ha dejado en mi corazón, podría vivir el resto de mi vida sin ti. Tenemos dos días para tomar una decisión que cambiará nuestras vidas, para siempre. Porque tenga éxito o no, intentemos una vida en común o no, esta decisión es de las que deja huellas imborrables en el alma. Anoche, en dos segundos, tomé una que ya me ha cambiado. Después de amarte a ti, sé que no voy a ser la misma.
Ahora disponemos de tiempo, un tiempo que anoche ignorábamos que tuvieramos y debemos tomárnoslo.
Mientras hablabas por teléfono y te duchabas he puesto los pies sobre la tierra. Ahora necesito que lo hagas tú. No deseo que tomemos una decisión alocada llevadas por esta pasión que sentimos. Hoy volveremos a dormir juntas, lo sé, porque tú lo deseas y yo lo deseo. Pero me pides que tome una decisión para toda la vida. Desde el corazón, sé que yo estoy dispuesta a tomarla, pero creo que las dos necesitamos meditarla desde la serenidad.
Te invito a que esta mañana pasees tus dudas por tu templo, tu sola. Yo meditaré en mi templo. Yo creo que la decisión no es estar juntas el resto de nuestras vidas como tú propones. Si no estar juntas mientras nuestros corazones deseen. Por mi parte celebraré cada amanecer en tus ojos. Si es para toda la vida, celebraremos más amaneceres juntas. Y si no lo es, celebraremos cada uno de los que haya amor, que son lo que se debe celebrar.
 A la hora de comer hablaremos de nuestra decisión. Te espero en el restaurante.
Te amo, mi amadísima Marta, te amo.
Tardé tres años en comprender la profundidad de esta carta. De entender todo lo que había tras ella. Cuanto amor escondía ese posicionamiento tan terrenal y doy gracias a mi Dios a tus dioses, a quien nos iluminó aquel día para tomar las decisiones que tomamos.




 Autora: Nuria L. Yágüez

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