jueves, 2 de junio de 2011

DOS LAGRIMAS EN LA TIERRA

Ya amanece en el pueblo,
ya se oyen las esquilas de las cabras,
que se marchan hacia el campo
a pastar entre las zarzas.
Cuidándolas va su pastor
calzado con unas abarcas...
con comida en su morral
y en su mano... la hazada.

No dio para más su vida,
no estudió, ni fué a la escuela,
su firma... un garabato,
la lectura... no supo de ella,
siempre trabajando el campo,
siempre cuidando la tierra,
siempre pegado al terruño,
o aventando el grano en la era.

Recuerda que tuvo once hijos,
y que queria a la abuela,
que tenia muchos nietos
biznietos... una torrentera.
Qué viejo esta ya el abuelo
para andar por esos campos
con las cabras y su perra.

Pero hoy, no va solo el abuelo
que andando a su diestra
va su nieto, ¡El Juliancito!
y a todo el mundo que encuentra,
le dice muy orgulloso
"es mi nieto, y es muy listo,
pues aunque tiene ocho años,
dicen que ya suma y resta".

El dia se mete en calores
y las cabras buscan sombra,
alli rumian su comida
y hasta se echan la siesta.
El abuelo abre el morral
sacando una tortilla entera,
con unos pimientos fritos,
y del rio... agua fresca,
abuelo y nieto se comen
lo que preparo la abuela.

Y despues de la comida,
el abuelo y nieto entran
en una agradable charla,
para hacer corta la siesta;
el nieto pregunta al abuelo
"¿Por qué a ti te llaman campero
y a la abuela, campera?",
el abuelo se quita la gorra,
y rascando su cabeza,
va contestando despacio,
"Porque nuestra vida entera
la hemos pasado en el campo,
en la siembra, en la era,
o en la huerta regando
cuidando las tomateras".

"Por eso quiero decirte
que estudies mucho Julian,
para que el dia de mañana
seas un hombre cabal,
que nunca te vean mis ojos
cavando como un gañan".

El nieto abraza al abuelo
y los ojos se le cierran,
para no dejar caer...
dos lagrimas sobre la tierra.



Autor: Alberto López Yepes

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