viernes, 5 de agosto de 2011

NATURALEZA VIVA

La brisa trae el olor a celo de las pieles
 y envuelve los sentidos.
Lenguas de fuego desata en las entrañas
que acelera los latidos,
incendio desbastador que arrasa con todo
lo que se interpone en su camino.
 Clímax que libera un torrente de deseo líquido
 cual agua de vida que sofoca
 combustiones y encamina delirios.
 Luego la calma...
 donde queda la madera humeante
 del leño florido,
 cenizas que volverán a arder
 al menor contacto con otro leño tibio.



Autora: Patricia O. (Patokata)



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