jueves, 25 de agosto de 2011

DEJAME ENTRAR

Déjame entrar, me decías
mientras yo mi cabeza movía
negándome a tu deseo.
Mi cuerpo temblaba
no sé si de miedo.
Por una parte anhelaba
el dulzor de tu tacto.
Y por otra parte temía
la sensación de frio
que más tarde tendría.
Ahora ya sabía
que de mí te alimentabas,
que mi sangre chupabas
y con ella mi energía.
Y aunque te quería
nunca más lo permitiría.
Mi pequeña muerta viviente,
hasta ahora no veía
como me necesitabas,
como mi vida tomabas
y como yo moría.
Y ahora tras el cristal
llorar a ti te veía,
y con tú dulce voz suplicar
que te dejara entrar.
Cuantas veces me dejé tomar,
cuantas noches te alimenté
a costa de mi salud.
Pero ya acabó esa esclavitud
y sé que no entrarás
si yo no te dejo entrar.
Vuelve a tu fría tumba
y descansa en paz.







Autora: Carmen Lorenzo

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