lunes, 10 de octubre de 2011

TODO UN HOMBRE

Padre, hoy es domingo
y no quiero ir a la era,
hoy no quiero trabajar,
quiero bañarme en la alberca,
peinarme muy bien peinao,
ponerme la ropa nueva,
irme a misa de doce,
y después, con los amigos
tomar un vino en la taberna.

Tú harás lo que yo diga
porque el trabajo apremia,
hay que recoger el grano,
hay que regar la huerta,
hay que limpiar bien la cuadra
y dar de comer a las bestias.

El hijo mira a su padre
y moviendo la cabeza
le dice que no trabaja,
que lo que hay que hacer
es organizar la hacienda,
las bestias podemos venderlas,
después comprar un tractor,
que ara, siembra, siega
 
y recoge la cosecha,
que aunque tiene 200 caballos
no manchan la cuadra,
ni come los días de fiesta,
trabajar de lunes a sábado,
ir el domingo a misa
y después donde uno quiera.

¡Hay que modernizarse padre,
que el que adelante no mira
atrás se queda!

El padre dice... María,
¿qué cosa has puesto
al muchacho en la cabeza?
la madre hace que no oye
y ni tan siquiera contesta,
se calla, porque no quiere comenzar
un domingo tan bonito
metidos en una polémica.

El que contesta es el hijo,
no metas en esto a mi madre
porque no es cosa de ella,
es que tengo veinte años
y no te has dado ni cuenta,
para fumarme un cigarro
me escondo en la bodega,
y me riñes delante de mis amigos
si me ves en la taberna.

Por ello quiero decirte
con respeto y con decencia,
que tu hijo ya es un hombre,
así... que respeto mutuo
que los hombres se respetan.




Autor: Alberto López Yepes

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