domingo, 20 de enero de 2013

LA MOLINERA

Me gusta subir al molino
por ver a la molinera
convertir el trigo en harina
dándole y dando a la muela.

Me gusta subir al molino
por ver a la molinera
con su cara totalmente blanca
del polvo de la molienda.

Me gusta subir al molino
por ver a la molinera
dirigirse hasta el río
terminada su faena.

Me gusta cuando se desnuda
metiéndose en el agua fresca
y la observo entre las zarzas
como una fiera a su presa,
la veo salir del río
con su piel tan blanca y tersa
que si no me contuviese
saltaría sobre ella.

Como la adoro Dios mio,
hay Señor como la quiero,
pero se que soy tan tímido
que decírselo no puedo,
pero un día se lo diré
que lo sepa todo el pueblo.

Que felicidad sentía
cuando subía la vereda
que lleva del pueblo al molino
por ver a la molinera.

Hoy ya no subo al molino
porque vivo en esta hacienda,
hoy soy yo el molinero,
y ella... mi molinera.

Mi molinera de amor,
de amarnos noches enteras
mientras oímos el trigo
machacarse entre las muelas
convirtiéndose en harina
para el pan de esta tierra.

Como me gusta el molino
y como mi molinera.




Autor: Alberto López Yepes

4 comentarios:

Nuria Lopez Yágüez dijo...

Gracias papi por seguir publicando, por seguir escribiendo pero sobre todo por seguir sintiendo.

Es maravilloso que puedas poner en palabras tus sentimientos de una manera tan bella.

María H.M.Meneses dijo...

Ole,ole..y..ole!!!El arte que tiene el Yayo..!!
Alberto eres un genial poeta!!
Gracias por compartir tus letras!!
Un bezaso..!!

Anois Asecas dijo...

Dijeron en Facebook: Muy tierno

Anónimo dijo...

Preciosa manera de expresar lo que sientes. Felicidades!!!.