viernes, 1 de febrero de 2013

EL PEQUEÑO FARAON

22:00 Corría por la orilla del Nilo, cubierto de andrajos y descalzo,…, desde muy lejos se podían oír sus risas mientras chapoteaba en el río. 

- Desde mi alcoba te puedo oir, tengo envidia de tu felicidad. -Exclamó el infante egipcio. 

- Lo mismo digo mi amo. -Respondió reverenciando el risueño y pobre siervo. 

- Sí, tengo un reino a mis pies, pero nunca he reído ni he obtenido una diversión tan grande .Te cambio mi vida por la tuya.- Replicó el egipcio. 

- Vos tenéis un templo y no pasáis miseria,…, pero no podría soportarlo, disculpadme, mi gran señor. 

- ¿¡Por qué!?- Preguntó rojo de ira.

- Yo no podría vivir sin el calor de mi familia y mi hogar. 

Y el infante egipcio le perdonó la vida….

Autora: Maria H. M. Meneses