viernes, 1 de febrero de 2013

ME RINDO

17:00 Siempre me he considerado un hombre valiente, luchador, trabajador, amable y fiel amante de los míos. Ayer abandoné esa idea de mi mismo, y esto fue lo que ocurrió. 

Conocí a mi mujer siendo niños y juntos habíamos crecido, juntos nos casamos y juntos formamos una gran familia. Pero llegados los 46 años mi mujer no pudo más con su vida, me dijo te espero al otro lado y falleció. No pensé que pudiera seguir adelante sin ella, pero mis hijos me necesitaban y seguí luchando. Después luché por mi nietos. Y últimamente siento que ya no tengo nada por lo que luchar. 

Ayer al cumplir 80 años todos vinieron a verme, mis hijos, mis nueras, mis nietos. Lo celebramos alegremente y a media tarde sentí que debía despedirme de todo, porque esto no podría durar mucho más. Mis hijos me recriminaron la idea y entonces protesté, vosotros tenéis vuestras vidas, pero yo ,..., ¿Que me queda a mi? No os recrimino nada. Estoy orgulloso porque tenéis que vivir vuestras vidas pero ¿qué me queda a mi cuando cierro esa puerta y me quedo solo?, ¿eh? ¿Qué me queda? Mi nieto más pequeño me puso su manita tierna sobre la mía y me dio la respuesta. 

Me quedo yo,...., me quedo en paz, me quedo con el compromiso que tengo conmigo mismo, que es el que nunca he prestado la suficiente atención. Hoy celebré los 80, más un día.

AUTORA: Nuria López Yágüez