sábado, 16 de abril de 2011

EL PODER DE LA PALABRA

      Solía ver la tele o escuchar la radio con tal de no hacer el esfuerzo de abrir un libro y leer.

      Ese día entró en la biblioteca por pura casualidad. Se sorprendió de ver tantos libros, tantas historias y sintió la curiosidad de un niño y quiso escucharlas. De pronto sonaron todas las palabras al unísono como una explosión, y del estruendo quedó sordo.

      Lloró durante dias de la emoción.

      Había perdido el amor por la música. Y aunque no podía escucharla, le gustaba ponerla a todo volumen para sentir las vibraciones en su pecho. Lo mejor es que había descubierto el arte de la palabra, pero solo apreciaba el de la palabra escrita. También le gustaba sentir las vibraciones que las palabras provocan en su pecho.



 Autora: Nuria L. Yágüez



3 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No hay nada como leer.
Es vivir más veces.

Besos.

MA dijo...

Jo, a más de uno debería pasarle eso. Un relato muy armonioso.

La Zarzamora dijo...

Cuando uno lee se queda sordo y penetra en ese otro mundo que sólo las palabras entienden.
Besos, Nuria.