Vicente Holgado nunca puso demasiado empeño por demostrar a nadie, ni siquiera a si mismo, que supiera hacer otra cosa, más que aquella para la que el alcalde, le había propuesto. Y era por eso que nadie, ni siquiera el mismo, sabía lo que era capaz de hacer.
Cuando con doce años quedó huérfano de padre y madre, mandaron un nuevo alcalde y este le propuso como aguador del ayuntamiento, y como no hubo ninguna oposición, cada mañana, su único trabajo era mantener fresca el agua de todos los botijos del ayuntamiento. Se lo tomaba muy en serio. Y lo hacía muy bien. Cuando el agua corriente llegó al ayuntamiento, Vicente Holgado creyó que su vida laboral terminaría allí mismo,
Autora: Nuria L. Yágüez
3 comentarios:
Es fácil que otros lleven las riendas de nuestra vida pero lo mejor de todo es tomar decisiones propias y luchar, arriesgarse a vivir una ilusión. Animo Vicente conseguirás ser un gran músico.
Si si si, me gusta. Cada uno tiene sus preocupaciones. Vicente preocupado por el trabajo y su padre por ponerle la vida facil. Porque es su padre ¿verdad? Esa mirada triste del final,...,
Me he hecho un lio con Vicente, con el padre, con la madre, con el trompetista, que ya no estiendo quien es quien.
Lo que sí tengo claro es que un padre siempre mirará por el futuro y la seguridad de sus hijos.Y que los hijos quieren seguir los pasos de su padre. Animo Vicente que Paris es grande, y tendras que tocar muchas veces esa melodia de amor.
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